Santiago borra una semana de enero del calendario municipal

Miles de ejemplares se distribuyeron en febrero sin los días que van del 9 al 15 del mes anterior


santiago / la voz

Los escolares de Santiago reciben estos días en sus colegios un regalo del Concello, un bonito almanaque del año 2017 ilustrado con doce dibujos de la ciudad y con fechas señaladas como el Día das Letras Galegas y otras efemérides de interés para los alumnos. Un útil detalle de Compostela Aberta que llegó a los colegios un mes después de que se estrenase el año; y menos mal, porque de no ser así, los estudiantes habrían tenido un problema a la hora de apuntar sus tareas en la primera semana de clase tras las vacaciones de Navidad. Por una cuestión sencilla, porque esos días no están. El calendario «borró» la semana que va del 9 al 15 de enero, de tal manera que ese mes se quedó solo con 24 días y ganó por goleada a su vecino febrero que siempre se queda corto con 28, año bisiesto aparte.

Todo fue consecuencia de un error. Compostela Aberta llegó a la alcaldía en el ecuador del 2015 y no tuvo tiempo de recuperar una tradición de Raxoi a la que la rompedora marea de Martiño Noriega no quiso renunciar; la de desear un buen año nuevo a sus vecinos con un calendario de regalo. Pero hace unos meses hicieron propósito de enmienda, aunque cambiaron el procedimiento. En lugar de enviarlo casa por casa, sobre todo a los jubilados, como se había hecho hasta entonces, decidieron distribuirlos en los centros sociales y en los colegios, para así evitar los costes del envío postal. El proyecto se encargó a un grupo de diseñadores que había participado en un certamen en el que se les pedía que dibujasen las piedras, los jardines y la lluvia de la vieja ciudad compostelana, dando así mayor difusión al trabajo que habían realizado los chicos.

El problema es que nadie se dio cuenta de que a enero le faltaba una semana hasta que los miles de ejemplares estaban impresos, y no era cuestión de repetir el gasto tal y como andan en estos tiempos las arcas municipales. Así que se dejó a enero cojo, y no solo eso, también inútil, porque cuando se distribuyeron los calendarios ya era febrero. Aseguran desde el Concello que no se hizo a propósito, que ya los habían recibido tarde. Así que los escolares no pudieron hacer uso del mes que se ilustra con un bonito dibujo del claustro del Hostal dos Reis Católicos.

Los días desaparecidos

Tampoco es cosa de extrañarse; lo de borrar días del mapa es una tradición muy gallega. Ya lo hacían los habitantes de Castroforte de Baralla en La saga/fuga de J.B., de Torrente Ballester, que levitaban una temporada cuando las cosas de este mundo no iban por donde les convenía.

Lo curioso es que esos días tampoco pasó en Santiago nada que mereciese ser eliminado del calendario, como ocurre en el realismo mágico. Demandas a Fomento, negociación de los presupuestos y una foto del alcalde, Martiño Noriega, saludando en Madrid a Felipe VI...

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