El granitero que denunció el robo de 3,8 millones de sus cuentas opacas tardó diez años en descubrir el desfalco

Asegura que el dinero procedía de un exceso de tesorería y que su asesor fiscal se brindó a ingresarlo en un banco de Portugal


Vigo

El presidente de la granitera que denunció la apropiación indebida de 3,8 millones de sus cuentas en paraísos fiscales ha culpado esta mañana a su asesor fiscal, el vigués Ángel N.T., de quedarse el dinero. 

El empresario, que reside habitualmente en Suiza, explicó al tribunal de la Audiencia que esos fondos eran un exceso de tesorería de la empresa que guardaban en una caja fuerte de un banco de Vigo y del que disponía su gerente. Según su versión, la idea fue mover esos fondos a unas cuentas «off shore» de Portugal pero no podía pedirle a ningún empleado que corriese ese riesgo.

El acusado se ofreció voluntario en el año 2000 para llevar e ingresar el dinero en dos cuentas «off shore» en una sucursal de un banco en Oporto. Una vez ingresada la entrega, el asesor le remitía los extractos bancarios por fax con la promesa de enviarle luego los originales. «El asesor no tenía poder de disposición de los fondos ni estaba autorizado para manejar las cuentas, solo le daban el extracto», explicó. Aclara que él no tenía acceso directo a las cuentas porque había delegado esas operaciones en el gerente de la empresa, pues era dinero de la sociedad.

 

Pasados diez años, en el 2010, el empresario pidió los extractos y el otro le envió fotocopias. El granitero desconfío y ante las «serias sospechas», descubrió que los saldos estaban falsificados. Se dirigió a Valença do Minho y se enteró de que una de las cuentas ni siquiera estaba abierta ni existía y que de los 4,3 millones ingresados solo quedaba un saldo de 670.000 euros y otros 112.000 euros en escudos portugueses. «Nunca pude imaginar que un profesional de tal prestigio pudiese hacer algo no correcto», dijo en la segunda jornada del juicio en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo.

Tras reunirse en Vigo con su asesor fiscal, este le prometió que iría a la central en Oporto a buscar un extracto correcto, «lo que nunca hizo». «La confianza que tenía en este señor era enorme», añadió el denunciante.

En el 2011, el consejo de administración de la granitera ordenó regularizar su situación con Hacienda. 

La versión del hombre de negocios contradice la versión del acusado, que alegó que era el presidente de la empresa el que telefoneaba al banco de Portugal para ordenar a qué cuentas iba dirigido el dinero, números que solo el dueño conocía pues no se fiaba de nadie.

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