El coordinador de los vigilantes de la cofradía de Baiona insiste en culpar al exvigilante en el juicio por denuncia falsa

Asegura que su antiguo compañero ayudaba a otros furtivos a retirar los percebes


Vigo

Tres vigilantes de la Cofradía de Baiona han sido juzgados esta mañana en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, por supuestamente acusar en falso a un exvigilante de hacer furtivismo en Oia el 4 de octubre del 2013, al que pusieron una acta de infracción. Afrontan 2 años y tres meses de prisión.

El primer acusado, el coordinador de los vigilantes, Xosé L., explicó que su trabajo consiste en vigilar 42 kilómetrosa de costa. El día del incidente vigilaban a los percebeiros en la zona 3 de Pedornes, en un lugar limítrofe y donde vieron a un furtivo solitario con neopreno. Luego, reconoció en la carretera el coche del exvigilante, «al que conozco perfectamente porque estuvimos juntos seis meses y yo estuve en su casa. Era muy simpático y nos llevábamos bien, le dejé 300 euros para que llegase a fin de mes, no me explico cómo este señor se hizo furtivo de la noche a la mañana». Dice que su antiguo compañero, hasta un mes antes, hacia labores de vigilancia para los percebeiros furtivos «porque conocía todos nuestros movimientos», y se quedaron en la zona para esperar a acumular pruebas contra él. Asegura que todos sabían de sus actividades. Insiste en que vieron al exvigilante y al furtivo meter un saco con percebes en un Renault Clio, «que le compré yo y que estaba asegurado a nombre de mi mujer para que saliera más barato». Insiste en que el hombre con neopreno cargó el saco a la espalda, subió por un camino de tierra a las diez de la mañana y lo metió en el Renault Clio.

Alertaron a la Guardia Civil para que hiciesen un control. El coche, finalmente, no fue interceptado, por lo que no pudieron probar la infracción. 

El acusado Xosé L. asegura que en la primera semana de septiembre la gente ya sabia de las andanzas del exvigilante. Un día después de los hechos vieron como un furtivo era perseguido con una furgoneta de la Cofradía de A Guarda y uno salió con una raspa y lo amenazó. Asegura que el exvigilante iba al volante y luego dejó el coche abandonado y se cambiaron el traje de neopreno en el monte. Poco antes, le habían robado sin hacer fuerza un traje en la cofradía y sospecha del exvigilante porque él sabía donde estaban las llaves escondidas para abrir el local.

Otro acusado, Diego R., confirmó que detectaron con prismáticos a un furtivo esa mañana y Xosé se acercó con el coche y vio al exvigilante «controlando». Por eso, se apostaron más y reconocerían a un conocido furtivo «trabajando en las piedras» y luego, a las 9.15 horas, vieron a su antiguo compañero, vestido con vaqueros y camiseta militar, bajarse del coche. 

El exvigilante que ha denunciado a sus tres antiguos compañeros por haberle acusado a sabiendas de que era falso declaró al tribunal que el mismo día y hora que lo sitúan con un furtivo en Oia él asistía como alumno a un curso de extracción de almeja en Noia con un compañero con el que fue en coche desde Cambados. Varios testigos han confirmado su versión. Añade que al día siguiente los vigilantes de la cofradía lo vieron con el furtivo en su coche porque le iba a vender el vehículo y lo estaban probando en la carretera.

El juicio continuará mañana en la Audiencia con la declaración de más testigos que lo vieron en el curso de Noia a primera hora de la mañana.

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