Israel, granero del ciclismo vigués

Ido Bear es el quinto ciclista israelí que se incorpora al Club Ciclista Vigués en los últimos diez años


Vigo / La Voz

La curiosa presencia de ciclistas de origen israelí en el Club Ciclista Vigués viene dándose ya desde hace casi diez años. Fue entonces cuando, según cuenta el presidente del club Carlos Vidal, «un ciclista llamado Niv Libner contactó para pasar a formar parte del equipo».

Al parecer, Libner, quien corría entonces para otro equipo amateur de nacionalidad española, se vio atraído por el modelo de trabajo del C.C. Vigués. A partir de su incorporación, la llegada de los demás ciclistas israelíes a Vigo funcionó a modo de cadena.

La semana pasada aterrizó en Vigo el quinto ciclista israelí sub-23 de los últimos diez años. Se trata de Ido Bear, hermano pequeño de otro ciclista que ha pasado por el club tiempo atrás, Yoav. Este joven corredor, que cumplía 19 años el pasado sábado, llega con la vitola de haberse proclamado campeón de Israel en categoría juvenil y se define a sí mismo como «un especialista en montaña, un escalador».

La aspiración de Ido, al igual que la de todos los ciclistas israelíes que han venido a España a formarse, es la de terminar llegando a ser profesional. De momento, de los cuatro anteriores que pasaron por el C.C. Vigués, únicamente lo consiguió Libner, quien compitió durante tres años en el Amore Vita. Su hermano Yoav, por el contrario, se quedó a las puertas, al igual que Guy Gabay e Ilan Kolton. Después de abandonar Vigo, según explica Carlos Vidal, «pasó a formar parte de un proyecto ciclista continental de Peter Sagan en Israel». Sin embargo, no fue suficiente para él, pese a las grandes aptitudes que venía mostrando. Ido Bear explica que, el año pasado, «Yoav abandonó el ciclismo para meterse en la universidad, donde actualmente estudia informática».

El joven corredor israelí es consciente de que, actualmente, «llegar a ser profesional es muy complicado, y más si vienes de un país con «tan poca tradición ciclista como Israel». Precisamente por eso, Ido tomó la decisión de venirse a España, «uno de los países con mayor fuerza en el panorama ciclista mundial junto a Bélgica e Italia».

En el Club Ciclista Vigués todavía no han tenido demasiado tiempo para analizar las virtudes de esta joven promesa. Desde que aterrizó en Vigo, en la medianoche del domingo 10 de julio, Ido Bear apenas ha pasado dos días consecutivos en su nueva casa. La semana pasada disputó su primera vuelta por etapas en Zamora, donde se vio obligado a abandonar el segundo día. Tras volver a Vigo el domingo, Ido volvió a hacer las maletas el martes para marcharse a León, donde el miércoles empezó su segunda vuelta en dos semanas con «ganas de seguir mejorando».

Carlos Vidal afirma que la aspiración con la que cuentan en el Club Ciclista Vigués es que Ido Bear «consiga seguir los pasos de Niv Libner y se convierta en un ciclista profesional», algo para lo que «no le faltan condiciones».

De momento, Ido Bear está empezando a adaptarse a la dinámica de trabajo del club, de la que le habló «muy positivamente» su hermano Yoav, quien además fue el encargado de poner en contacto a su hermano pequeño con la entidad presidida por Carlos Vidal. Cuando vuelva de León, el joven ciclista terminará de instalarse en su nuevo apartamento próximo a Plaza de España y se integrará en el ritmo de entrenamiento de sus compañeros, además de comenzar a practicar un idioma, el español, en el que todavía no es capaz de defenderse.

El de Ido Bear es el quinto episodio de la relación entre el Club Ciclista Vigués y los corredores israelíes. De él depende, en buena medida, que la cadena continúe.

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