El reajuste que condujo a la victoria

Diego Piña cambió la modalidad de pista por la de maratón para ganar el oro europeo con Iván Alonso

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Vigo / La Voz

El oro europeo logrado por Iván Alonso y Diego Piña en K-2 el pasado domingo fue fruto de una alianza entre dos piragüistas complementarios. Por una parte, la experiencia y seguridad que aporta Iván Alonso; por la otra, la ambición en una modalidad nueva para Diego Piña.

Los nuevos campeones de Europa comparten kayak desde octubre del pasado año, cuando el más veterano confió el relevo de Emilio Merchán al palista de Tui. Y la decisión no pudo ser más acertada. Oro en el primer Campeonato Europeo juntos, precedido de otra victoria en el último Campeonato de España.

Sin embargo, el camino hasta el triunfo ha resultado «muy difícil» para Diego Piña, que tuvo que asumir el paso de pista a maratón tras su unión con Alonso. El cambio de distancia corta por regatas largas resultó «muy difícil porque es totalmente distinto, principalmente porque son dos horas seguidas sin parar de remar», en palabras del propio Piña. Además, la carrera a pie en los porteos, fase que aseguró «era lo que más le había costado entrenar», fue otra de las complicaciones en su adaptación, aunque Piña se siente cómodo porque «estar acompañado del mejor en esta modalidad me da mucha seguridad y solamente me tengo que preocupar de rendir lo mejor posible».

El trabajo al que estaba acostumbrado en las competiciones de distancia corta suponía una mayor potenciación muscular, a fin de mejorar la fuerza explosiva de su tren superior, la capacidad básica para este tipo de pruebas, en contrapartida de la resistencia necesaria para regatas de larga distancia, como el maratón.

A pesar de que la condición física de Piña era evidentemente buena, sus entrenamientos han tenido que derivar hacia una carga mayor en torno a sus piernas. También ha trabajado para perder peso, principalmente de masa muscular, no «tan necesaria» en regatas largas. Las series de velocidad fueron un constante en los últimos meses de entrenamientos porque es muy importante hacer los porteos lo más rápido posible para no perder tiempo.

Aunque Alonso y Piña actúan como uno a la hora de competir en K-2, en muchas ocasiones las responsabilidades laborales determinan la rutinas y los horarios de sus entrenamientos y en muchas ocasiones se ven obligados a prepararse por separado. Entrenar todos los días no es negociable en este matrimonio deportivo.

En Pontevedra esta dupla del piragüismo gallego partía como candidata a la primera posición y los vaticinios previos se confirmaron. El cartel de favorito es algo que no molesta a Piña, sino todo lo contrario: «Creo que es positivo, tampoco hace que te tengan miedo, pero sí que te respeten en el agua y eso lleva a que vayamos mucho más seguros a competir».

La pareja de palistas tudenses ha logrado su primera medalla internacional juntos, pero en dos meses y medio tendrán la posibilidad de conseguir un hito aún mayor para consolidar su unión deportiva.

La ciudad alemana de Brandemburgo celebrará en septiembre el próximo Mundial de piragüismo maratón y, a pesar de no restarle la importancia que merece el oro en el europeo, Piña tiene muy claro cúal es el siguiente objetivo: ser el próximo campeón del mundo de K-2 maratón. Las credenciales son inmejorables y la preparación de la pareja del mismo calibre.

Todavía sin tiempo para saborear la dulce miel de la victoria, Alonso y Piña no tendrán tiempo para el descanso. En el horizonte, lograr un nueva medalla para el piragüismo gallego, el método para conseguirlo: «Seguir en la línea de trabajo».

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