Un mágico elexir de fervor

Amigos de la Ópera inició su Otoño Lírico en el teatro Afundación

El elixir de amor está incluido en el Otoño lírico.
El elixir de amor está incluido en el Otoño lírico.

Vigo

Cuando los elementos necesarios para llevar a cabo una empresa confluyen a la perfección, la fugacidad del tiempo parece no importar. Y es que catorce días bastaron a Gaetano Donizetti y Felice Romani, maestro y poeta, para crear una de las más conocidas y queridas óperas bufas del repertorio, traída a Vigo por los Amigos de la Ópera como parte de su temporada Otoño Lírico.

El elixir de amor incorpora todos los ingredientes necesarios para asegurar un éxito de función: quinteto protagonista reluciente, libreto cautivador, partitura colorista y una humanización de los personajes que profundiza en los roles clásicos del género bufo. La seriedad del contenido sentimental expresada por Nemorino frente a la comicidad polarizada en el charlatán Dulcamara constituye un instrumento identificador y conmovedor, a la par de un medio de esparcimiento, que aún hoy sitúan a esta ópera como una de las más adecuadas para iniciarse en el género, o consolidar la afición. Aunque el heterogéneo auditorio del pasado domingo tardó en despertar. Los primeros aplausos no se oyeron hasta la entrada del sargento Belcore, encarnado por Antonio Torres, en la que el primer gag cómico de la velada recordó que El elixir de amor es ante todo una ópera divertida y abrió apetito para lo que se avecinaba.

El Dulcamara del barítono de origen vigués Luis Cansino se encontraba sin duda como en casa, cumpliendo sobradamente con la agilidad vocal exigida por su papel, con una dicción impecable incluso en los silabati más comprometidos. Su presencia escénica fue arrolladora de principio a fin, demostración de dotes culinarias en pleno proscenio durante el descanso incluida. Nemorino fue el tenor Miguel Borrallo, que con un correcto canto spianato, aunque algo falto de agilidad en el primer acto, fue creciendo a medida que avanzaba la función y entregó una emocionante Furtiva lagrima. María José Moreno, como una Adina muy comprometida con sus compañeros, fue la única capaz de someter la batuta por momentos implacable de Francisco A. Moya al frente de la Orquesta sinfónica Vigo 430 y hacerse oír por encima del foso. El segundo acto resultó más contenido y cuidado, entregando una lectura más matizada. Por su parte, Eva Tenorio como Giannetta muy correcta y especialmente implicada con el Coro Gaos, que dirigido por Fernando L. Briones demostró gran entrega escénica y precisión musical.

Roto el hielo a través de las risas, una colorida producción con guiños locales incorporados al libreto y cuidado trabajo de los movimientos actorales por parte del director de escena Ignacio García, culminó la noche con una generosa ovación y la expectativa en el ambiente de la próxima cita con los Amigos de la Ópera de Vigo.

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