Una escultura de veleros, alternativa al barco en Coia

El arquitecto Juan Fernández Rivas presentó su proyecto al Concello pero no quisieron tener en cuenta la idea sugerida


vigo / la voz

El barco pesquero Bernardo Alfageme no es la única opción para decorar la controvertida rotonda de Coia. El arquitecto Juan Fernández Rivas propone una escultura formada por tres velas de treinta metros de altura. Fue una idea que ya presentó al Concello en el 2005, bajo el gobierno de Corina Porro y no obtuvo respuesta del Partido Popular. Fernández Rivas explica que una de las ventajas de su proyecto es que «permite ver a través de la rotonda», lo que facilita el movimiento de los vehículos en tráfico y que supone un coste mucho más reducido que colocar el barco en dicho lugar. Serían velas casi del tamaño de un edificio, dando vueltas a su pequeño mundo. A esto habría que sumarle la cualidad del movimiento que adquirirían simplemente porque al girar la glorieta en circulo daría la sensación de que viran los barcos. La escultura ofrecería 360 grados de puntos de vista diferentes y proporcionaría una impresionante vista aérea. «Ligereza, dinamismo, inestabilidad, tecnología y modernidad, una escultura del siglo XXI, con la atmósfera marina del silbido del viento», describe Rivas. De este modo, «el paisaje náutico se apropia del entorno urbano. Cables, tensores, grandes mástiles, crucetas, obenques y estáis, se funden como una cortina que deja ver lo que esta detrás y las velas como velos; arropadas con redes que no ofrezcan resistencia al viento, consiguiendo así unas inmensas superficies de colores: rojo, blanco y celeste», glosa el arquitecto. El diseñador pensó en esta escultura con motivo de la salida de la vuelta al mundo de vela del año 2005, la Volvo Ocean Race. Por ello ideó grandes superficies vélicas para promocionar el evento y a sus patrocinadores, en redes tensadas que después de la regata podrían cambiar de mensaje. También pensó que podían dar información sobre la velocidad y dirección del viento con una veleta y un anemómetro.. El lugar escogido por Rivas es la rotonda de la Avenida Daniel Castelao, «sobre todo por su escala; la dimensión del espacio y edificios, y los puntos de vista lejanos que proporciona este lugar». «Además es un lugar sin carácter arquitectónico. Está pidiendo algo poderoso en el centro que absorba el protagonismo del paisaje», sostiene el artista que está en contra de la ubicación del Alfageme. Arguye que sería la escultura urbana más grande en la ciudad, haciéndole un guiño, ligero y dinámico, al pesado y estático arco de la plaza de América, la Puerta del Atlántico. «Una isla de mar en el centro de Vigo», apostilla el autor. La estructura esta totalmente diseñada en acero inoxidable, formada por tres grandes mástiles de tubo hueco circular de 30 metros de altura. Son independientes y cada poste lleva un sistema de crucetas soldadas y atirantadas con cables que le dan rigidez y definen a modo de sables la forma de la vela. Los mástiles van articulados en su base y atirantados por seis cables cada uno, a modo de estay, backstay y obenques, fijándolos en las posiciones inclinadas previstas.

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