Vigozoo se queda sin sus últimos monos y los cambia por lémures

Los siete ejemplares que se acaban de adquirir ocupan las mismas instalaciones de los animales muertos, que han sido reformadas cinco veces


vigo / la voz

El zoo de Vigo ya no tiene ningún simio en sus instalaciones. A lo largo de su historia han sido decenas los que han vivido allí durante años, entre barrotes. El mono Paco fue uno de sus más famosos inquilinos, pero actualmente no hay ningún ejemplar de la familia de los primates. Tres fueron los últimos residentes en A Madroa, pero la fuga del mono Nano, procedente de Marruecos y nacido en cautividad, fue el primer paso para la desaparición de los tres que quedaban. Nano se fugó en marzo del año pasado. Su evasión acabó casi peor que la de Steve McQueen. A falta de moto, pero con buenos músculos, saltó un foso y las vallas y se fue de excursión por la zona. Tras ser localizado cerca de la protectora de animales, volvió al redil, pero se lo pusieron más difícil, ya que un pastor eléctrico impidió su marcha.

Fuentes cercanas aseguran que tras aquel episodio que lo hizo famoso, tanto él como sus dos acompañantes sufrieron las consecuencias de su atrevimiento. «Fueron recluidos durante casi un año entero en un recinto de dos metros cuadrados. Primero falleció la hembra. Meses más tarde murió Nano y el último expiró este verano», aseguran fuentes cercanas a Vigozoo.

Antes de eso, los monos estaban en un recinto que (una placa se encarga de recordarlo) fue inaugurado en tiempos de Corina Porro como alcaldesa. El espacio ha vivido ya cinco remodelaciones para adaptarse a diferentes moradores.

Los últimos en llegar, en este caso, también son primates. Un grupo de siete lémures de cola anillada (Lemur catta), cuatro hembras y tres machos, procedentes del zoo de Valencia, llegaron a Vigo con lo puesto estas Navidades. La dirección del zoo vigués explica en su web que «son animales diurnos que se mantienen solo activos durante las horas de luz solar. Son muy sociales pudiendo llegar a vivir en grupo de hasta 30 individuos y suelen formar bolas de lémures acurrucándose juntos a la hora de dormir para conservar el calor y reforzar los vínculos sociales».

La ausencia de monos en el recinto vigués puede interpretarse como una buena noticia. Desde luego, para los detractores de los zoológicos lo es. El especialista en educación ambiental Antón Lois opina que «lo peor es que iniciativas de este tipo se pinten de verde con la excusa de la educación ambiental. Por ahí no paso. Que busquen cualquier excusa, pero no esa».

Además de la presentación delos lémures, el alcalde de Vigo anunció en su última visita al recinto que siguen avanzando en un proyecto educativo que incluye la instalación de una casa de madera en una acacia, destinada a juegos para niños.

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