El prototipo del futuro arrastrero de gran altura está listo para navegar

Soledad Antón García
Soledad Antón VIGO / LA VOZ

VIGO

Visión desde popa de una embarcación del proyecto Aralfutur
Visión desde popa de una embarcación del proyecto Aralfutur

El proyecto es la base tecnológica para renovar una flota que está obsoleta

04 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La flota arrastrera congeladora gallega de gran altura se ha quedado obsoleta. Integrada en su mayoría por buques que superan los 30 años de antigüedad, ha perdido buena parte de su competitividad. Acabar con esta situación y volver a situarse a la cabeza de la eficacia mundial es el objetivo del proyecto Aralfutur, cuyos primeros resultados están a punto de empezar a verse. A lo largo del mes de enero está previsto que el prototipo del que será el arrastrero del futuro realice sus primeros ensayos en el Canal de Experiencias de El Pardo. Los investigadores están dando los últimos retoques a las maquetas antes de iniciar las pruebas.

Las principales mejoras no se notan a primera vista, ya que el casco, más allá de la aerodinámica, apenas presenta cambios. Estos se concentran en las tripas del buque, esto es, en los equipos y sistemas. «Lo que se busca son soluciones tecnológicas», explica Javier Touza, consejero delegado de la armadora Chymar, que es la encargada de coordinar el proyecto, que califica de «muy coral». En concreto cuenta con la participación de los centros tecnológicos CTAG y Cetmar, la Cooperativa de Armadores de Vigo, las universidades de Vigo y A Coruña, y las empresas Ibercisa (especializada en maquinillas), Kinarca (frío), Carceller (diseño), Optimar (procesamiento de pescado y Vicus (eficiencia energética).

En total serán dos años de trabajo y 2,2 millones de presupuesto, la mitad de los cuales lo pone Bruselas a través del programa Innterconecta de la Xunta, y la otra mitad los socios del proyecto.

Alertas de estabilidad

Explica Touza que no hay sistema que no haya sido revisado con el fin de adaptarlos a las exigencias del siglo XXI, desde los de congelación y procesamiento de pescado, a los de hidrodinámica, reducción de gases, redes o seguridad a bordo. En relación con este último, uno de los aspectos más llamativos, según explica el jefe de proyectos de la Cooperativa de Armadores, Jorge Romón, es el desarrollo de sensores de estabilización del buque y de alertas de estabilidad. «Detectará de forma inmediata un posible corrimiento de carga, lo que eliminará cualquier accidente asociado a este tipo de situaciones», afirma.

El gasto en combustible representa más de un tercio de los costes de explotación de cada marea, por no hablar de la repercusión de las emisiones de gas en el medio ambiente. De ahí que esté acaparando una parte sustancial del trabajo del proyecto. Por una parte, se han basado en el modus operandi de los buques de gran altura tanto en los caladeros como durante la travesía para optimizar la forma del casco y, por otra, se trabaja en nuevas arquitecturas para la generación y accionamiento con un rediseño electromagnético, mecánico y térmico.

Control del aparejo

Mejorar la eficiencia en la operatividad de la pesca es otra de las metas que se han fijado los socios Aralfutur. En este sentido, están desarrollando un sistema de control automático del aparejo. En función de las condiciones del caladero, el patrón elegirá el régimen de trabajo para garantizar el mayor rendimiento. Las redes serán más selectivas, lo que permitirá minimizar los descartes.

Se busca asimismo la optimización de las tareas de procesado en el parque de pesca que, en pleno siglo XXI sigue realizando la tripulación a mano en su gran mayoría. El objetivo es que la cadena de automatismos permita que el pescado pueda llegar prácticamente desde el mar al mercado.

Las máquinas se encargarán no solo de seleccionar y procesar el pescado, sino de aplicarlos por lotes a través de túneles de congelación estáticos, plastificarlo, introducirlo en cajas y estibarlo en la bodega mediante montacargas y carretillas elevadoras.

La incorporación de todas estas mejoras acabará con una época y una operativa pesquera que hace años que está superada. La última palabra la tendrán las compañías armadoras.