Los bogavantes indultados

Antón lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

VIGO

Una familia de Teis vive una historia navideña con final tan inesperado como divertido y con lección práctica para el protagonista principal

28 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Nuestro protagonista de hoy es pequeño y se llama Nicolás, pero no es el que ustedes están pensando. Nuestro petit Nicolás es un niño vigués, de Teis y de la quinta del 2003. El padre de nuestro protagonista trabaja en arquitectura (no daremos más pistas) y un cliente, al que realizó un excelente trabajo, aprovecha las fechas señaladas para hacerle un regalo especial. El cliente llega con una caja de poliexpán, y dentro una pareja de hermosos y enormes bogavantes, vivitos y coleando.

Ante semejante sorpresa se cambian inmediatamente los planes para el menú de la cena de Nochebuena: «Toca arroz con bogavante, para chuparse los dedos y lamer los platos». Los invitados reciben el anuncio con lágrimas de alegría y se preparan para la ingesta nocturna que promete ser memorable. Y lo será.

Estamos a media mañana del día 24 de diciembre. Nicolás llega a casa y se queda fascinado con los crustáceos. El niño, así lo educaron, ama a los animales y se queda de cartón piedra cuando le explican que esa noche los simpáticos bichitos van a ser cocidos vivos. El caso es que al chaval el asunto de la ejecución a fuego lento de los bogavantes no le convence y su mente empieza a moverse a velocidad de centrifugadora. Se masca la tragedia. Comienza la planificación estratégica de la operación que incluye, aquí va una pista, consultar la tabla de mareas. En estas estamos cuando comienza la elaboración de la cena, con tiempo, y la madre de Nicolás decide meter los bogavantes en la perola. Agarra la caja que contiene (a estas alturas ya podemos adelantar que contenía) los bichos y le sorprende el peso, concretamente la falta del mismo. Abre la tapa y confirma sus oscuros presagios: está vacía. La primera hipótesis apunta a una fuga de los bichos.