Un nuevo atentado al patrimonio marítimo de Vigo

Meter el «Bernardo Alfageme» en la rotonda de Coia es una alegoría de nuestro desprecio a la ría

Un grupo de vecinos se han movilizado para impedir las obras previstas por el alcalde.
Un grupo de vecinos se han movilizado para impedir las obras previstas por el alcalde.

amigos da terra vigo@tierra.org

Si en Vigo ya hemos asumido como lógico meter tigres siberianos en A Madroa, ver un barco en una rotonda casi parece normal. Tan normal como que la mayoría de un pleno vote en contra de la propuesta y un alcalde en minoría despida la sesión diciendo «ya verán qué bonito queda». Así, con un par.

Pero, si me permiten la ironía, quizás los opositores a la ocurrencia del regidor olvidan la legendaria capacidad de perspectiva de Caballero. El alcalde siempre ve más allá del común de los mortales. Él sabe que, cambio climático mediante, más tarde o más temprano el Alfageme terminará navegando de nuevo desde su rotonda. Por algo presidió la red de ciudades por el clima. La cosa necesita paciencia y alguna que otra ayudita, como las talas de árboles en la propia rotonda y como la renovación del Jonathan. Y así, perseverando, el mar terminará llegando a Coia. Pero como no tenemos remedio, solo nos queda sugerir, para que el asunto quede definitivamente redondo, que esa rotonda pase a llamarse, con su placa correspondiente, «Praza do cambio climático». Con este sencillo procedimiento del bautismo de la plaza, la paradoja de ver un barco varado en la cima de Coia podría tener cierta lógica. Y de paso al menos echarnos unas risas que compensen los cientos de miles de euros que nos costará la gracia.

Ese barco desubicado de su espacio natural tiene una importante carga simbólica y es una alegoría muy pertinente de nuestro desprecio hacia la ría, a la que seguimos dando la espalda mientras «abrimos Vigo al mar» por el bonito procedimiento de seguir ocupando cada vez más espacio marino y edificando a pie de costa. Por no hablar de la contaminación persistente. Estremece ver la imagen de esta semana con semejante concentración de autoridades por centímetro cuadrado en las obras de la depuradora. Guarden en la memoria la foto de M. Moralejo, de esa ministra de Medio Ambiente, ese presidente y esa conselleira y esa delegada de la Xunta, ese alcalde y ese jefe de la oposición municipal, ese presidente de la Diputación y del Puerto, etc. En pocos años será imposible reunir a los protagonistas para que den las pertinentes explicaciones. Al tiempo. Ya lo vivimos, exactamente igual, cuando se inauguró la depuradora vigente y las autoridades que entonces se apelotonaban en la foto garantizando el fin de la contaminación de la ría hoy silban y miran para otro lado.

Si seguimos dando la espalda a la ría actual, tampoco debería extrañarnos el abandono de su historia. En cualquier caso el Bernardo Alfageme es un ejemplo más del olvido al que sometemos a nuestro patrimonio marítimo. La lista de buques históricos en Vigo desguazados es interminable, y la desesperación de colectivos y ciudadanos que intentaron salvarlos en su día también. Sin ir más lejos, el vapor Hidria II sigue pendiente de que le faciliten un atraque gratuito a quienes hipotecaron sus dineros para rescatarlo del vertedero marino. La cuestión económica, relevante sin duda, también tiene peso. Aunque ya puestos a destinar gastos suntuarios a fines sociales (y no podemos estar más de acuerdo), ¿alguien paralizará las obras de Balaídos? ¿O alguna humanización?

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