El Instituto de Estudios Vigueses reclama una sala para exponer la historia del cable inglés

Proponen Castrelos, el entorno de la Estación Marítima o Casa Bárcena

José Ramón Cabanelas posa con la bandera viguesa de la Eastern Telegraph Company.
José Ramón Cabanelas posa con la bandera viguesa de la Eastern Telegraph Company.

vigo / la voz

El Instituto de Estudios Vigueses considera necesaria la creación de una sala de exposición en la ciudad dedicada a mostrar «una serie de materiales significativos que ilustran de forma clara y precisa la importancia que tuvo en nuestra ciudad la instalación del cable inglés». El posicionamiento de la institución viguesa significa un respaldo a la iniciativa de José Ramón Cabanelas, autor del libro Vía Vigo, dedicado a reflejar la historia de la presencia en la ciudad de la Eastern Telegraph Company y de la Deutsche See Telegraphengesellscraft, es decir, el cable inglés y el cable alemán.

José Ramón Cabanelas, a lo largo de la investigación que protagonizó para redactar su singular trabajo, reunió una serie de objetos que ahora quiere compartir con toda la ciudadanía viguesa. Entre este material, el investigador destaca la presencia de diversas fotografías que desgranan la larga estancia del cable inglés en la ciudad, la bandera que ondeaba en sus instalaciones, el reloj que marcaba la hora oficial londinense, así como diversos cables submarinos de diversa cronología y tipología y aparatos Morse, entre otros elementos.

«El Instituto de Estudios Vigueses no puede menos que respaldar la propuesta de este investigador local al entender la importancia de poder exhibir estos materiales singulares en una ciudad como Vigo que, además de contar en la actualidad con una Escuela Superior de Telecomunicaciones, de referencia internacional, fue una de las estaciones mundiales más importantes en el organigrama empresarial de los cables inglés y alemán, hasta el punto de convertirse en el punto de referencia mundial de las comunicaciones existentes entre Europa y América», indican desde la institución dedicada al estudio de Vigo para argumentar su petición.

Tanto el mencionado investigador como el Instituto de Estudios Vigueses valoran como espacios posibles para acoger la exposición permanente de estos materiales tres ubicaciones. Comienzan citando el Museo de la Ciudad, en alusión al Quiñones de León de Castrelos, «donde la Concellería de Cultura local podría ponerse al frente de esta iniciativa de valoración de tan especial seña de identidad local».

En segundo lugar, se propone como posible ubicación a la sala de exposiciones del cable submarino «el entorno de la actual Estación Marítima, ya que el cable y la información que traía iba y venía por el mar, y en sus inmediaciones estaba el lugar físico de atraque de los buques cableros».

Finalmente, si las otras dos anteriores ubicaciones no fueran posibles, desde el Instituto de Estudios Vigueses se señala el actual Centro Social de Afundación, conocido como Casa Barcena, «ya que durante muchos años tuvo este edificio la sede de las oficinas de los dos cables».

La petición del instituto y de José Ramón Cabanelas pretende que no se pierdan estos materiales singulares e imprescindibles para poder entender el empuje de la ciudad de Vigo en el tránsito de los siglos XIX al XX, que le permitieron situarse en el mapa internacional por méritos propios.

Esta iniciativa reforzaría la reciente inauguración de un jardín en el puerto dedicado a recordar la presencia del cable inglés.

El 17 de mayo de 1873, Vigo se convertía en un punto vital en las telecomunicaciones internacionales. Ese día abría en la calle Real una oficina la Eastern Telegraph Company, creada unos años antes por el británico J. Pender, con el objetivo de comunicar telegráficamente Gran Bretaña y sus colonias repartidas por todo el mundo. Esta empresa obtuvo la concesión del Gobierno español para conectar Porthcurno, en Cornualles, con Lisboa, previo paso por Vigo. A partir de entonces, hasta el Gobierno de España se enteraba de las noticias del mundo Vía Vigo, que era el encabezamiento de los telegramas. La otra gran empresa de telecomunicaciones que conectaba Vigo con el mundo era Deutsche See Telegraphengesellscraft, con sede en Colonia. Esta empresa alemana mantuvo abierta la comunicación con Emden, en el Mar del Norte, hasta la Primera Guerra Mundial, que quedó destruida la línea por los bombardeos. El nombre de Vigo aparece reflejado en el Tratado de Versalles por la presencia en la ciudad de esta compañía.

El papel social del cable inglés en Vigo se refleja en su papel como introductor de nuevas modas y deportes como el fútbol.

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