El Concello no garantiza luz y agua a los feriantes que pagan el servicio

Amenazan con no volver a la ciudad tras dieciocho años viniendo a Vigo

Los feriantes se han instalado bajo el puente de la VG-20, ubicando sus caravanas y vagones en el solar colindante al Lagares, sin acceso a suministros.
Los feriantes se han instalado bajo el puente de la VG-20, ubicando sus caravanas y vagones en el solar colindante al Lagares, sin acceso a suministros.

vigo / la voz

Los feriantes que llevan dos días instalados en Vigo no tienen acceso a luz, agua, alcantirallado o contenedores de basura. No al menos garantizados por el Concello de Vigo. Los ambulantes muestran las condiciones en las que se ven obligados a vivir durante estas semanas. La zona donde se han ubicado es bajo el puente de la VG-20, en la rotonda con Ricardo Mella, colindando con el paseo del Lagares, donde se les obligó a instalarse el año pasado tras expulsarlos del barrio de Navia.

La policía no les ha recibido, por lo que se han colocado organizándose en filas. Cada caravana o vagón tiene fuera su lavadora y su tendal de la ropa. Algunas mujeres cocinan con sus hijos mientras los mayores de la familia van a comprar el pan y otros suministros.

Han aparcado sus hogares ambulantes y han autogestionado su acceso a la luz, el agua y el alcantarillado. «El Concello nos trata a patadas en el culo», protesta enérgicamente un feriante leonés, «nos prometieron luz y no tenemos una toma», completa. Otra ambulante leonesa también denuncia la carencia de contenedores; «tenemos que llevar la basura en el coche hasta la gasolinera». Pero uno de los aspectos más importantes, el que garantiza la higiene de las personas, se ve comprometido. Carecen de una toma de aguas fecales a la que conectarse, por lo que han tenido que comprar entre todos un canalón al que engachar las nuestras mangueras para expulsar las aguas residuales. «Trátannos como aos porcos», protesta una veterana ambulante, que ahora ha cedido el testigo de su puesto a su hijo, «polo menos aínda non viño a policía como o ano pasado a molestar».

Los feriantes aseguran que una vez que han pasado varios días, tal y como sucedió el año pasado, llegará la policía para quejarse de que la zona no está limpia. Esta declaración contrasta con las exigencias que llevan planteando desde el año pasado para tener acceso a contenedores en la zona.

No es su única queja. Cada año, ven como el precio para poder instalar sus barracas de feria aumenta, mientras el consumo de la gente disminuye. «Es lógico, la gente antes gastaba 20 euros y ahora se gasta la mitad, pero nosotros tenemos que pagar cada año más», dice la feriante leonesa. La situación es tan grave que, con que en las fiestas haya solo un día de lluvia, posiblemente ya no puedan amortizar el pago del permiso de instalación. «Tenemos que pagar 150 euros por un puesto de palomitas, 500 euros por un puesto de juegos y un mínimo de 3.000 euros por cada atracción grande, eso a mayores del seguro de responsabilidad civil, que son de 300.000 euros» asegura un feriante. Muchas de las personas con las que habló ayer La Voz aseguraron que «si el año que viene se mantienen estas tasas, no volveremos». Son los ambulantes que viajan cada año desde Valencia o Córdoba para asistir a unas fiestas a las que llevan «más de dieciocho años viniendo», comentan.

Reclaman al Concello el trato que reciben en otras comunidades, un recinto acondicionado con acceso a suministros, alcantarillado y contenedores.

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