El Concello autoriza el derribo total del antiguo colegio Cluny

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

El antiguo centro escolar lleva más de una década sin uso, cerrado y abandonado.
El antiguo centro escolar lleva más de una década sin uso, cerrado y abandonado. xoán carlos gil

Una empresa de geriátricos está interesada en comprar la parcela

02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El futuro del colegio Cluny ya está decidido. Finalmente, el antiguo recinto escolar podrá ser demolido en su totalidad tras el acuerdo en este sentido de la comisión de seguimiento del Plan del Ensanche. Este órgano ha estimado que «non se aprecia ningún elemento reseñable que teña que ser obxecto de protección e que impida levantar a catalogación preventiva do inmoble».

El futuro concreto de la parcela no se conoce, pero existe un dato clarificador. La propuesta de derribo ha sido presentada por la sociedad Intercentros Ballesol, que se dedica a la construcción y explotación de geriátricos en toda España. En estos momentos tiene 40 en servicio, de ellos dos en Galicia (Oleiros y Poio).

En el caso del antiguo Cluny, el Plan Xeral vigente mantuvo la calificación de dotacional, pero eliminó la característica de educativo, una cuestión que en el pasado provocó sonadas polémicas en el Concello vigués. Por tanto, la construcción de una residencia de mayores encaja con las previsiones urbanísticas, aunque primero Ballesol tendría que hacerse con la propiedad del terreno.

De momento, el antiguo colegio es propiedad de la Sareb (sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria ), el conocido como banco malo al que las entidades bancarias intervenidas han traspasado sus bienes tóxicos. La Sareb está tratando de vender estas propiedades a fin de reducir pérdidas, al parecer con importantes rebajas, y es la situación en la que se encuentra ahora el viejo Cluny.

La puesta en el mercado del inmueble se produjo a finales de los año 90 cuando las religiosas que lo regentan optaron por trasladarse a la Carretera Provincial. Su fuente de financiación era el terreno de Gran Vía, pero la decisión del Concello de mantenerlo como dotacional educativo limitó sus posibilidades y su precio.

Finalmente, el recinto terminó en poder de Valery Karpin, quien lo adquirió con la intención de realizar una actuación inmobiliaria residencial, pero el Concello no se lo permitió. Ante ello, dejó de pagar el crédito que le había concedido Caixanova, que embargó al exfutbolista y se hizo con el colegio a cambio de perder el dinero que le había prestado.

Las expectativas de obtener una rentabilidad con Cluny mejoraron con la aprobación del nuevo Plan Xeral, que permitió construir allí una dotación que no fuera necesariamente del ámbito educativo. Esa es la posibilidad que ha explorado Intercentros Ballesol y que acaba de validar Urbanismo.