La batalla más dura de la batería militar de Cabo Silleiro

Monica López Torres
mónica torres BAIONA / LA VOZ

VIGO

Contruida en los 40 para proteger la Ría de Vigo, la base nunca ha vivido un combate como el que mantienen las administraciones por su custodia. Su abandono no cesa

26 feb 2014 . Actualizado a las 12:12 h.

El complejo de Cabo Silleiro, «hai que recuperalo, pero non a calquera precio». Lo defiende el arqueólogo del Instituto de Estudios Miñoranos, Xosé Lois Vilar, que conoce cada palmo del recinto desde pequeño. El estado de abandono absoluto de las construcciones militares y del entorno, obligan a una actuación urgente, afirma. Pero con la misma rotundidad ampara la legitimidad de la propiedad. «Os terreos foron roubados aos veciños de Baredo, nunca comprados e, cando se usurpa algo para unha finalidade débese devolver cando finalice a mesma», insiste Vilar. «Nos anos 80 rexistraron os terreos a nome do Estado, pero iso non ten valor», deja claro.

Hay una batalla sobre la superficie afectada, otra sobre la titularidad de los 70 o 90.000 metros cuadrados en causa y una tercera sobre la posible compraventa entre administraciones. Ninguna sobre el terreno de la batería J-4, que espera hace dos décadas el indulto tras aguantar los sucesivos saqueos.

La posible adquisición del espacio ha desempolvado proyectos como el del arquitecto Pedro González Souto, autor de un proyecto de rehabilitación de la batería que contempla construir un hotel en la zona de cuarteles y habitaciones de los altos mandos. Su proyecto contempla una concesión administrativa a una empresa privada para explotar el complejo lúdico sin cargar costes a las arcas públicas. «Es un proyecto de gestión autosostenible porque tenemos que evitar las recuperaciones que provoquen costes inasumibles», indicaba ayer. Este arquitecto defiende su recuperación por «el valor de sus construcciones, el histórico y su potencial de atracción turística».