Colegios de Vigo empiezan a enseñar inteligencia emocional

Las Anpa contratan esta actividad extraescolar al no estar aún reglada

Alumnos de la Escuela de Educación Infantil Monte da Guía con la educadora durante la actividad de inteligencia emocional.
Alumnos de la Escuela de Educación Infantil Monte da Guía con la educadora durante la actividad de inteligencia emocional.

Vigo / La Voz

Decidieron programar actividades innovadoras que en el futuro les sirvan de algo a sus hijos, en lugar de limitarse a la habitual oferta deportiva, lo más frecuente en la mayoría de los centros de Vigo. Son los padres de la Escuela de Educación Infantil Monte da Guía, quienes han optado por ofrecer a los niños habilidades como la inteligencia emocional. Siempre a través de juegos, los alumnos, de entre tres y seis años, aprenden a reconocer las emociones, para posteriormente ser capaces de controlarlas y de gestionarlas ellos mismos, según explica la educadora Gemma Barreiro. «Trabajamos la autoestima, algo muy importante desde pequeñitos, muy relacionada con el éxito escolar y que no se suele hacer en los colegios», añade. Está convencida de que un niño que no se siente capaz, con baja autoestima, afrontará sus estudios de forma diferente y no se va a esforzar por lograr resultados porque duda de que los vaya a conseguir.

A través de esta disciplina se enseña a los escolares habilidades sociales como la relación con otros niños, formas de hacer amigos y de perder la timidez o los primeros pinitos para aprender a hablar en público, siempre desde un punto de vista lúdico para que los niños se diviertan.

El propio presidente de la Anpa, Manuel Pérez, ha comprobado los resultados con su hijo: «Se emociona cuando ve una película y contiene más la ira, ha cambiado mucho».

La actividad se imparte en otros cinco centros de Vigo pertenecientes a Foanpa: Islas Cíes, Mestres Goldar, Balaídos, Doblada y Doctor Fleming. Se ofrece un día a la semana durante una hora, igual que sucede con el lenguaje de signos, otra de las iniciativas innovadoras programadas por la Anpa del Monte da Guía. El objetivo es que todos los escolares puedan comunicarse entre ellos. En este caso la experiencia corre a cargo de Aránzazu Casas, intérprete de lenguaje de signos y educadora de ocio y tiempo libre.

«Los niños conocen otra lengua, que adquieren a través de juegos, narrativa, música, poesía, técnicas teatrales y fotografía», explica la monitora. No solo eso, sino que trabajan la atención visual, la memoria a corto plazo, la comunicación no verbal y la psicomotricidad. «Responden muy bien, vienen ilusionados a clase, empezamos con un grupo pequeño y se fueron incorporando más», destaca el presidente de la Anpa, a quien se le ocurrió la actividad mientras escuchaba un cuentacuentos en una librería. Su apreciación es corroborada por la monitora: «Es algo innovador, un código nuevo, todo eso crea interés y despierta curiosidad a través del juego».

A las actividades anteriores se viene a sumar la denominada Jumping clay. Se trata de modelar formas y figuras con una especie de masilla o plastilina que, además de tener un tacto suave, no se agrieta, es muy elástica y permite hacer trabajos creativos. Este nuevo material ofrece, además, la posibilidad de desarrollar destrezas manuales. No solo no es tóxico, sino que no mancha y facilita la mezcla de colores.

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