«Vigo era como Santiago pero en moderno»

El miembro del Instituto de Estudios Vigueses relató en un libro el peor período de destrucción arquitectónica


vigo / la voz

El arquitecto e historiador Jaime Garrido, miembro del Instituto de Estudios Vigueses, bromea con la reacción de los vigueses ante dos trabajos de investigación suyos relacionados con la arquitectura viguesa.

-Vigo, la ciudad que se perdió tuvo cinco ediciones, está agotado y la gente sigue preguntando por aquel libro. Posteriormente, escribí otro sobre las cosas positivas de la arquitectura y el urbanismo vigués y no tuvo tan buena acogida. La gente en Vigo es morbosa.

-¿Se podría hacer hoy un libro con ejemplos posteriores?

-Habría que enfocarlo de otra forma. Aquel libro fue un premio de investigación de la Diputación que requirió años, reuniendo material. Además ahora no hacemos todas aquellas burradas, se han hecho cosas muy buenas, y Vigo ha ganado muchísimo, se está poniendo muy bien. Aunque se quiere tirar el asilo o alguna que otra cosilla, pienso que el barrio viejo se está modernizando y cogiendo un auge que no tenía. Hay cosas que han pasado y que no se pueden recuperar pero la sociedad se ha sensibilizado y, aunque hay algún que otro chanchullito por el medio, se está actuando bien.

-¿Es la arquitectura industrial la principal víctima?

-Ha desaparecido prácticamente porque no se le ha dado la importancia que tiene. Los ingleses crearon una disciplina universitaria llamada arqueología industrial. ¿Aquí qué queda? Recuerdo, hace años, haber estado con los propietarios de la fábrica de cerveza La Barxa, que me enseñaban la maquinaria, y me decían que era una pena porque tendrían que llevar todo aquello a la chatarra. En Vigo se perdió la oportunidad de hacer un fantástico museo de la industria, que sería una gran enseñanza para todos.

-¿Qué opina de las actuaciones en O Castro?

-Yo he luchado mucho por el castillo del Castro porque tiene un gran valor. Es el único castillo del siglo XVII que ha llegado entero a nuestros días. El de San Felipe de Ferrol es del siglo XVIII. La Xunta me encargó en su día un estudio que serviría como preplan director del castillo. Los partidos se han dado cuenta de que había que tirar el restaurante pegado al castillo de O Castro.

-¿El mayor valor arquitectónico de Vigo es el recorrido del siglo XX?

-En el año 1950 yo estudiaba en Los Maristas y recuerdo, cuando recorría las calles, que era una ciudad uniforme, de calles muy amplias, empedradas, con edificios pétreos de gran valor patrimonial. Era como Santiago de Compostela pero en moderno. La ciudad, entonces, contaba con unos 140.000 habitantes, pero de repente se pasó a 260.000 en la década siguiente; con el período desarrollista y la necesidad de construir viviendas se llegó a la apertura de numerosas calles ya más estrechas. Vigo se desmadró y desaparecieron los tranvías, cuando toda Europa los conservaba o se retiraba el empedrado de las calles, que ahora se recupera.

-¿Hacia dónde va la ciudad?

-De momento, estamos avanzando bastante, la ciudad está mejorando; se le ha dado vida a las calles. Lo de las aceras me parece un lujo porque hay necesidades más perentorias que poner un granito tan costoso. La ciudad podría ganar mucho más si no fuera por el fallido proyecto Abrir Vigo al Mar, por el que consiguieron lo contrario.

-¿Qué es lo que corre más peligro?

-El edificio de los Ancianos desamparado. Tengo entendido que solo quieren conservar la fachada de la iglesia, pero creo que así quedaría muy aislado. Deberían conservar también una pequeña parte de los laterales.

jaime garrido arquitecto e historiador

«Se perdió una gran oportunidad para tener un museo de la industria»

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