Los yacimientos romanos de Alcabre carecen de protección

j. lamas / a. martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

<span lang= es-es >O Fiunchal</span>. El derrumbe que aguantaba el talud ha permitido que, con una simple paleta, los buscadores de tesoros puedan hurgar en la zona sin ser vistos por nadie.
O Fiunchal. El derrumbe que aguantaba el talud ha permitido que, con una simple paleta, los buscadores de tesoros puedan hurgar en la zona sin ser vistos por nadie. fotos m. moralejo

O Fiunchal y O Cocho han perdido gran parte de la tierra que los tapaba

31 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La habitual presencia de buscadores de tesoros no es el único peligro que acecha los yacimientos romanos de O Fiunchal, O Cocho y A Mourisca, en el litoral de la parroquia de Alcabre. El abandono es total, especialmente en los dos primeros. La acción de la lluvia y el viento ha facilitado que, a simple vista, se puedan observar elementos arqueológicos, como muros y tégulas. La ausencia de medidas de protección permite que cualquier, con una simple paleta, pueda abrir agujeros en la tierra.

En O Fiunchal, ahora de actualidad tras la denuncia tramitada el pasado domingo por la Policía Autonómica contra un individuo al que le incautaron siete monedas antiguas, el mayor peligro radica en el derrumbe del muro que retenía el talud. El arqueólogo Xoán Carlos Castro excavó este yacimiento hace diecisiete año, localizando tres tanques de salazón. Afirmó entonces que se trataba de una factoría de salazón de los siglos III-V, aunque no pudo asegurar que formara parte de una villa ya que trabajó en una pequeña área. Hace algunos años, en la zona de bajamar de esta playa fue localizada una columna, que algunos relacionaron con este yacimiento, abriendo la posibilidad de que fuese también villa, como ocurre en Toralla.

El caso de abandono más preocupante es la villa romana de Punta Borralleiro y playa de O Cocho. Aunque gran parte del yacimiento está en una finca privada, en el talud de bajada del aparcamiento del Museo do Mar de Galicia se pueden apreciar sus restos a simple vista. El agua de la lluvia fue abriendo una pequeña zanja, como se puede apreciar en la foto de la derecha, en la que se distinguen numerosos restos de tégulas y un muro transversal, que se desconocía hasta no hace mucho y nunca fue estudiado.