Los vestigios vigueses de la caja

Un historia de más de cien años ha dejado su rastro por la ciudad


vigo / la voz

En octubre de 1880 abría la primera oficina de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal de Vigo. Ocupó un espacio provisional en el palacio judicial antes de instalarse durante años en la antigua casa consistorial, hoy Casa Galega da Cultura. Desde entonces, y hasta que hace dos años desapareció convertida en un banco, la Caja ha ido dejando un rastro indeleble por las calles de la ciudad.

En la misma fachada del edificio que fue sede central, desde la década de los años cincuenta del pasado siglo, se puede ver uno de los rastros más antiguos y más entrañables. Es una placa que muestra un olivo, símbolo de la ciudad, entre cuyas ramas destaca la leyenda «Propiedad de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo».

El propio edificio es todo un símbolo de una larga época, con el ángel y el carillón, cuya melodía forma parte del patrimonio inmaterial de la ciudad. Este elemento fue mutilado recientemente, cuando le fue suprimida la escalinata, punto de reunión de varias generaciones de jóvenes a lo largo del tiempo.

En la calle Sanjurjo Badía, frente a la bajada del mercado de abastos, se puede ver una pieza singular. El doble portal que daba acceso a la antigua sucursal de la Caja en Teis. En la parte superior de las puertas todavía se conservan las huchas, que simbolizaron estos establecimientos.

A mediados de los años ochenta del siglo XX se produjo el cambio de nombre hacia Caixavigo. Fue cuando la entidad renovó sus estatutos con la intención de evitar que el Concello de Vigo fuera responsable de sus resultados económicos. Aquella nueva marca se puede ver aún en algunas zonas. En la fachada del Centro Cultural Novacaixagalicia está en una placa de metacrilato que recuerda a Antonio Palacios, como arquitecto autor del edificio. En la Vía Norte también se puede ver un cartel en un edificio, advirtiendo que la obra había sido financiada por Caixavigo.

En julio del 2000 se producía la fusión de las cajas de ahorros de Pontevedra, Vigo y Ourense, dando lugar al nacimiento de la marca Caixanova. Este nombre está muy presente todavía en las calles de la ciudad. Especialmente visible es el cartelón existente en la confluencia del Areal y Miragaia, frente a la estación provisional de ferrocarril. Bajo el título Arte na rúa, la entidad financiera puso en marcha un programa de adecentamiento de fachadas y obras con enormes carteles que reproducían algunas de las obras pertenecientes a su colección de arte.

La fundación

Tras la fusión del año 2010 surgió la efímera denominación Novacaixagalicia, un nombre interminable que duró poco tiempo. Tan poco que muchas entidades pasaron del rótulo de Caixanova al de Novagalicia Banco sin el eslabón intermedio. Sin embargo, este largo nombre ha sobrevivido a través de la Fundación Novacaixagalicia, propietaria de un porcentaje del banco y de edificios tan emblemáticos en la ciudad como el teatro García Barbón.

Hace unas semanas, el edificio Sanchón experimentaban, en sus bajos, el último cambio. Donde estaba Caixanova se ha puesto Novagalicia Banco, aunque la anterior denominación sigue presente. No en vano, es el rastro de una entidad que creó el Concello de Vigo en 1880

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