El Sergas prohíbe fumar a los ingresados en el Nicolás Peña

Una interpretación laxa de la ley antitabaco se lo permitía a los pacientes psiquiátricos; el Rebullón ya es el único hospital con humos


Vigo / La Voz

La ley antitabaco del 2011 restringió al máximo los espacios públicos para fumadores. Pero dejó una puerta abierta para los ingresados en hospitales psiquiátricos. Aprovechando la cierta ambigüedad de la norma, hasta el 15 de agosto de este año, el Hospital Nicolás Peña disponía de una sala para que los fumadores hospitalizados en psiquiatría disfrutasen del humo y de la nicotina. Pero los médicos reconocían que se contradecía el espíritu de la ley. Así que desde esa fecha está prohibido fumar.

La primera ley antitabaco, que entró en vigor en el 2006 permitía a los «centros, servicios o establecimientos psiquiátricos» establecer zonas para que determinados pacientes fumasen, siempre bajo criterio médico. La reforma de esa ley, que se empezó a aplicar en el 2011, fue más restrictiva y solo permitía fumar en los «establecimientos psiquiátricos de media y larga estancia» tanto en el exterior como en salas interiores habilitadas con ventilación y debidamente señalizadas.

En realidad, el Nicolás Peña no es un lugar de larga estancia, ya que solo ingresa a pacientes agudos. Pero la ley no definía qué es «media y larga estancia», así que el hospital preparó una sala con extractor de humos y los enfermos acudían a ella a echar unas caladas en algunos momentos del día. En las habitaciones sí estaba prohibido. Los psiquiatras consideraban que sacar el tabaco de golpe podía ser especialmente duro para este tipo de enfermos, que en muchos casos ingresan cuando sus enfermedades mentales crónicas se descompensan. Vetar el tabaco podía incluso provocar mayor ingesta de medicamentos. Aun así, se contradecía el espíritu de la ley, porque los pacientes ingresan una media de quince días en el Nicolás Peña.

Según explica un portavoz de la Gerencia de Gestión Integrada de Vigo, el organismo del Sergas que gestiona los hospitales y centros de salud del área, en agosto se aprovechó una reforma de la unidad de agudos del Nicolás Peña que obligó a trasladar a los pacientes a un área sin ninguna sala habilitada. Y se prohibió fumar de manera definitiva. En el Hospital Meixoeiro también existe una unidad de psiquiatría de agudos, en la que durante un tiempo estuvo permitido fumar, pero también se prohibió hace ya más tiempo. En ambos hospitales, hay ingresados de otras especialidades médicas, además de un ala ambulatoria.

Así que, al menos sobre el papel, el tabaco ha desaparecido de todos los hospitales públicos de Vigo. Salvo de uno: el Rebullón. El espíritu de la ley, que permite establecer espacios para fumadores, se refiere a centros como el Rebullón: hospitales de larga estancia, con enfermos crónicos. En este lugar sí está permitido el tabaco en espacios abiertos comunes. En las habitaciones sigue prohibido.

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