Una ballena vara en Falperra

Un colectivo que reivindica la arquitectura industrial viste de murales la panificadora con un cetáceo que se funde con espacios olvidados


vigo / la voz

La Panificadora es un emblema de la ciudad que se autodestruye ante la mirada de los vigueses. Pero no todos asisten, unos impasibles, otros impotentes, a la progresiva degradación de esta joya de la arquitectura industrial. Hay varios colectivos que siguen recordando a los políticos que la que fue una enorme fábrica de pan y harinas que dejó de funcionar en 1980, sigue esperando una segunda oportunidad que podría ser, por ejemplo, un gran centro cultural o una biblioteca. Y mientras los responsables de que se haga algo se lo siguen pensando, puede ser también un gran lienzo en el que las mentes creativas expresen sus ideas.

La última acción se desarrolló la semana pasada en el Alga-Lab de Valladares. Allí se celebró el encuentro anual de Arquitecturas Colectivas Galiza, un espacio de debate, relación e intercambio de conocimientos y experiencias en torno a la construcción social del hábitat urbano. El grupo Tankollectif, que crearon las arquitectas María Ríos, desde Vigo, y Fátima Ruiz, desde París, estuvo entre los participantes y de las mesas de debate salió la idea de poner en marcha otra acción para visibilizar la panificadora. Los grupos de trabajo que se pusieron en marcha decidieron hacer un trabajo conjunto que tuvo como ejecutor artístico al arquitecto francés Alexandre Doucin, colaborador de Ruiz en la capital gala. Él dio forma sobre el papel a una historia imaginada sobre «una ballena mecánica, que bautizamos como Govi, un animal mitológico que llega a Vigo cuando se acerca su hora y se transforma adaptándose a diferentes espacios. Es una especie de hilo conductor para debatir sobre los espacios olvidados y expresar que queremos decidir de manera colectiva qué hacer con ellos», explica María, cuya asociación aborda sobre todo las transformaciones urbanas y pretende servir de puente entre el ciudadano y la Administración para que se le tenga en cuenta a la hora de decidir qué hacer con los espacios públicos.

La ballena se deconstruye y se funde con diversas construcciones emblemáticas de la ciudad y de su comarca, como la fábrica de conservas Massó, en Cangas, la escultura del Sireno el puente de Rande, los astilleros vigueses o la propia fábrica de pan que se deteriora a los pies del Concello. Doucin hizo los dibujos sobre papel y luego se imprimieron carteles de gran tamaño que cubren los huecos dejados por los negocios que poco a poco han ido convirtiendo la céntrica Falperra en una vía moribunda. «Es una instalación que durará lo que la climatología decida», indica María Ríos. Mientras tanto, ofrece una imagen diferente de la calle.

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