La conexión viguesa de Lucky Luciano

Un historiador americano afirma que el capo de la mafia recibía cargamentos de morfina que salían del puerto vigués hacía La Habana y después llegaba a EE UU


Vigo

E l capo di capi de la mafia americana en los años 40, Lucky Luciano, tenía Vigo en su agenda. Al menos, esto afirma el historiador Eduardo Sáenz Rovner, de las universidades de Harvard y Nacional de Colombia, en su obra La conexión cubana, un análisis de la implantación de la Cosa Nostra en la isla caribeña. Según sus investigaciones, desde los puertos de Vigo y Marsella salían hacia La Habana cargamentos de morfina que, procesada en laboratorios, era reexportada a EEUU.

En las vísperas de la Navidad de 1946, Lucky Luciano organizaba la célebre cumbre de la mafia en el hotel Nacional de La Habana. Asistieron Meyer Lansky, Vito Genovese y Bugsy Siegel, dispuestos a repartirse el monopolio del crimen organizado. Había mucho trabajo por hacer, tras la salida de la cárcel de su jefe, liberado por ayudar a los aliados a desembarcar en Sicilia en la recién terminada II Guerra Mundial.

En la reunión se trató de todo lo importante: el tráfico de cocaína, las casas de apuestas, la producción de marihuana y los casinos de Las Vegas. Luciano tomó aquella tarde dos decisiones. La primera, ordenar el asesinato de Bugsy, que moriría tiroteado dos meses después. La segunda, incrementar el tráfico de morfina con los puertos de Marsella y Vigo, para rentabilizar la compañía aérea Aerovías Q, que acababa de fundar para transportar de Cuba a Florida unos pocos turistas en cabina y muchos fardos de heroína en las bodegas.

Restaurante y oficina

Eduardo Sáenz Rovner afirma que muchas toneladas de morfina fueron embarcadas en el puerto de Vigo para la mafia. En su libro, sostiene que todo comenzó en La Habana a finales de los años treinta. Su impulsor fue El Gallego Fernández, un asturiano que hizo una fortuna con el contrabando y llegó a ser el mayor narcotraficante de Cuba hasta la llegada de los profesionales de la Cosa Nostra.

Fernández había montado un pequeño restaurante en el puerto de la Habana, que se convertiría en el lugar habitual de paso para los marineros gallegos. En la búsqueda de ampliar sus negocios, el hostelero convenció a algunos de estos clientes para que, en sus viajes desde Vigo, trajeran pequeñas cantidades de morfina, que él podría distribuir en Cuba. Pronto el pequeño tráfico se convirtió en algo a gran escala.

No sabemos cómo llegaba a Vigo la morfina, de la marca alemana Merck, pero lo hacía durante la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, cuando la morfina se usaba en los botiquines de guerra.

En 1936, El Gallego Fernández convenció a un farmacéutico habanero, Ernesto Álvarez, para que procesara la morfina viguesa. Dos años después, en 1938, fueron descubiertos por la policía y detenidos. En la operación, se incautaron cinco kilos de heroína recién sintetizada, lo que habla de que la producción era elevada y el tráfico de morfina con Galicia, importante.

Después de Fernández, heredaron el negocio los hombres de la mafia estadounidense. Eduardo Sáenz Rovner ha acreditado que los sicarios de Lucky Luciano traían morfina de Europa para procesarla en Cuba y llevarla luego a los Estados Unidos. En su libro, señala tres cargueros, el Istria, el Aras y el Bakir, como los empleados para el transporte desde Marsella y Vigo. Pertenecían a la Compañía Italiana di Navigazione, que vino sustituir a los barcos de la Compañía Transatlántica Española, que era la empleada antes por el Gallego Fernández.

Luciano, según Rovner, traía la droga de Vigo, Marsella y Hamburgo. Luego era procesada en laboratorios cubanos. Y, finalmente, viajaba en Aerovías Q, su propia línea aérea, que a mediados de los años cuarenta comenzó a volar entre La Habana y Key West, en Florida. Para garantizar la discreción de los viajes, «el gobierno cubano permitió a los mafiosos operar en el aeropuerto militar de Columbia, para evadir así los controles de inmigración y aduanas, explica el historiador.

Para terminar el panorama, y después de que Luciano sufriera un intento de atentado en la isla, el gobierno cubano llegó a asignarle dos guardaespaldas, por cierto que gallegos: Miguel García y el Gallego Baliña, un par de matones que llegarían a estar presentes en la reunión del Hotel Nacional.

Estudio pendiente

A mediados de 1947, Estados Unidos decidió intervenir y ordenó la detención de Luciano y su expulsión de Cuba. El barco que lo llevó de vuelta a Italia fue precisamente el Bakir, uno de los cargueros que hacían la ruta de la morfina desde Vigo.

Sin Luciano, Eduardo Sáenz Rovner dice que el tráfico de drogas con Europa continuó. Cuando menos, hasta la caída de Batista y el triunfo de la revolución. La investigación pendiente es saber quién era el contacto en Galicia de esta mafia siciliana. ¿Quién tenía privilegios para importar desde Alemania morfina de la marca Merck en grandes cantidades? ¿Cómo se convertía un producto farmacéutico, muy utilizado en la II Guerra Mundial por los soldados heridos, en una droga recreativa en Estados Unidos?

Pero quedan apuntadas las pistas: un carguero siniestro, el puerto de Vigo en los años de la dictadura franquista, morfina alemana, la ciudad de La Habana y el capo di capi de la mafia... Vale para la historia y hasta para un argumento de película.

la bujía del domingo Por Eduardo Rolland

eduardorolland@hotmail.com

La historia comienza en los años 30 y hay varios gallegos implicados

Tras la caída de Luciano el tráfico de morgina siguió hasta el final de Batista en Cuba

¿Quién podía importar morfina de Alemania a Vigo en la España franquista?

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