De Rande a la Guerra Fría

Desde 1702, hubo cinco buques de guerra ingleses HMS bautizados «Vigo». Uno de ellos certificó la muerte de Napoleón Bonaparte

Una imagen del buque de línea conocido como HMS Vigo.
Una imagen del buque de línea conocido como HMS Vigo.

C inco grandes barcos de guerra han llevado el nombre de Vigo. Todos eran ingleses y festejaban la victoria en la Batalla de Rande, conocida en Londres como The Battle of Vigo Bay. El primero, un buque de línea de 48 cañones, se estrenó en 1702, inmediatamente después del combate, tras ser capturado a los franceses. El último, el destructor HMS Vigo, participó con la OTAN en maniobras de la Guerra Fría y terminó como buque insignia de la flota de Portsmouth. Los cinco buques de guerra han llevado a lo largo de tres siglos el prefijo HMS, como toda la flota de la Royal Navy. Significa Her Majesty´s Ship, «Barco de Su Majestad». Y el nombre de Vigo responde a la victoria lograda ante la flota de la Plata en la ensenada de San Simón en 1702. Todos tienen una curiosa historia, como las dos banderas que izó el primer HMS Vigo o la aventura del segundo, que fue testigo de la muerte de Napoleón en la isla de Santa Helena.

El primer HMS Vigo fue un buque de línea, un tipo de barco de gran tamaño que se popularizó a partir del siglo XVII. Estos navíos rompían la tradición de que la guerra en el mar fuese una prolongación de la terrestre. El abordaje y la lucha cuerpo a cuerpo eran casi obligados hasta entonces. Pero el buque de línea, dotado de una o varias cubiertas de cañones, podía presentar batalla a distancia, formando una línea de fuego. Sin embargo, el pionero entre los «Vigos» no fue bautizado con este nombre, sino con el de HMS Dartmouth, en su botadura, en 1693. Sin embargo, en 1695, durante la Guerra de los Nueve Años, fue capturado por los franceses, que lo incorporaron a su flota. El barco, de 48 cañones, viajaba con la armada que daba escolta a los galeones de Indias que llegaron a Vigo en 1702.

Y sobrevivió a la Batalla de Rande, aunque fue recuperado por los ingleses, que celebraron la victoria inaugurando la serie: HMS Vigo. Este primer navío tuvo poca suerte, ya que fue hundido en 1703, durante la Guerra de Sucesión Española.

El segundo HMS Vigo tuvo más larga historia. Fue botado en Rochester el 21 de febrero de 1810 y estaba equipado con 74 cañones. Participó en la guerras napoleónicas hasta que, en 1827, fue reconvertido en buque de carga hasta su retirada, en 1865. Como curiosidad, este barco fue testigo de la muerte de Napoleón Bonaparte.

Con su base en Ciudad del Cabo, fue destinado a la isla africana de Santa Helena cuando el emperador fue confinado en ella, en su último exilio tras la derrota en Waterloo. El HMS Vigo prestó servicio en la isla de julio de 1820 a septiembre de 1821. Y se conserva un dibujo del teniente George Welsh, oficial del buque, que representa el cadáver de Napoleón, tendido en un diván, vestido de uniforme tras su autopsia. Esta pintura pertenece hoy a los fondos del Museo Británico.

Menos protagonismo tuvo el tercer HMS Vigo. Con sus 74 cañones, este buque de línea fue botado en 1817 con el nombre de HMS Agincourt. Fue rebajado de servicio en 1848, pero en 1865 lo rebautizaron como la ciudad olívica hasta que fue vendido a un particular, en 1884.

El cuarto HMS Vigo ni siquiera llegó a ser botado. Fue diseñado como destructor a comienzos del siglo XX, cuando estos barcos de alto poder de fuego eran más pequeños que en la actualidad y se utilizaban solo como escolta para buques más grandes, como cruceros y acorazados. Aunque comenzaron los trabajos en los astilleros, el fin de la I Guerra Mundial dio al traste con este navío, que fue cancelado en diciembre del año 1918.

El quinto

Para terminar este relato, el quinto HMS Vigo entró en servicio al término de la II Guerra Mundial. Este destructor de combate fue botado el 27 de septiembre de 1945 y comisionado al año siguiente con base en el Mediterráneo. Con su clave D-31, participó en maniobras de la OTAN durante la Guerra Fría, incluyendo operaciones en Egipto y en Islandia. El barco llegó a visitar el propio puerto de Vigo, que le daba nombre. A partir de 1954, pasó a tener su base en Portsmouth, donde comandó una flota de entrenamiento en artillería. El último de los HMS Vigo fue desguazado en 1964.

A lo largo de trescientos años, surcaron los mares los cinco buques de guerra con el nombre de Vigo. No se conocen planes para que la ciudad olívica y su célebre batalla vayan a bautizar otro buque de la Royal Navy en el siglo XXI.

la bujía del domingo Por Eduardo Rolland

eduardorolland@hotmail.coms

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