Un peón del metal recupera 46.000 euros en preferentes

Un juez de Vigo dice que NCG no informó al cliente del riesgo


VIGO / LA VOZ

Un trabajador baionés del sector del metal ha recuperado 46.220 euros después de que el juez de Primera Instancia número 14 de Vigo declarase el día 9 la nulidad del contrato de adquisición de participación de preferentes de Caixanova (ahora NCG) en marzo del 2005 por error en el consentimiento. Deberá devolver al banco 13.661 euros de intereses a los que se descontarán 2.374 por retenciones. Y la sucursal pagará los intereses de mora hasta septiembre del 2012.

El cliente compró 1.250 títulos de Caixanova Emisiones en las que invirtió 75.000 euros. Su asesor de confianza, el director de la sucursal de Sabarís, le dejó creer que era un producto sin riesgos y de liquidez inmediata. En el 2007, compró más títulos y entre el 2008 y 2009 vendió parte. En enero del 2012, había recuperado 28.380 euros y quiso retirar el resto. En el banco, le mandaron esperar. Volvió en junio y le informaron de que no podía sacar nada. El inversor tardó 10 meses en lograr una sentencia favorable. «Por suerte el cliente tiene trabajo, pero eran los ahorros familiares», dijo ayer su abogado David Alfaya, de Asesority. «Esta sentencia confirma que la vía judicial es la única válida en estos momentos para recuperar el dinero de preferentes; el arbitraje está prácticamente finalizado».

El juez reprocha a la entidad que incumpliese con sus deberes de dar información clara, precisa y suficiente acerca del riesgo de iliquidez de las mismas y que le supondría al cliente la total pérdida de su inversión. Su única advertencia fue que no había una liquidez inmediata.

El magistrado sostiene que el director omitió al comprador toda información sobre los riesgos de iliquidez del producto que le colocó. Ni le mencionó el medio para hacer líquidos los valores que adquiría. Su información oral fue errónea e inexacta. El tríptico también omitía referencias a que no pudiese obtener liquidez si nadie quería comprar el producto en el mercado secundario. El juez considera «grave» que el folleto de suscripción sugiera con una redacción «abstrusa y oscura» que había una garantía de un precio mínimo de compra. Reprocha al director que le dijese al comprador que el producto no tenía vencimiento pero sí liquidez en el mercado secundario con el valor del 100% de lo invertido «lo que no se correspondía con la realidad». Y subraya que el mismo director alegó en el juicio que «no recuerda haberle informado que podía perder todo su dinero».

Todo esto indujo al cliente a un error de consentimiento cuando firmó los papeles las dos veces que compró preferentes. El magistrado, en contra de un sector de la doctrina, dice que una falta administrativa, como el incumplimiento de los deberes de informar al inversor según su perfil, es suficiente para invalidar un contrato de valores.

Un comprador de preferentes espera este tiempo para lograr la sentencia

10

meses de espera

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