Arranca en Vigo el primer biobanco marino mundial

Todos los científicos que necesiten muestras de parásitos presentes en el pescado tendrán que dirigirse a la ciudad


Vigo / La Voz

Dos meses después de dar el pistoletazo oficial de salida al proyecto Parasite, ha echado a andar en Vigo el primer biobanco marino del mundo, cuyo trabajo se centrará en el estudio de los parásitos presentes en el pescado y en tratar de mitigar su impacto. El epicentro de dicho proyecto, que coordinan los científicos Santiago Pascual y Ángel González y en el que participan una veintena de socios de doce países, es el Instituto de Investigaciones Marinas.

El centro vigués dispone ya del equipo básico necesario para poder trabajar, desde el soporte informático (software) al escaso equipamiento material que necesita, cuya única sofisticación consiste en un congelador. El aparato permite guardar las muestras a menos 80 grados con un respaldo de CO2 para garantizar que no se pierda ninguna. La trazabilidad es absoluta.

La primera materia prima llegó al Instituto el pasado 23 abril. En concreto, se trata de varias cajas de merluza capturada en aguas de Gran Sol. En esta tarea de facilitar recursos es vital la implicación de la Cooperativa de Armadores de Vigo, cuya colaboración incluye anotar no solo las coordenadas exactas en las que ha sido capturado el pescado, sino incluso el lance. Se reflejan también las condiciones en las que ha sido transportado y el día y la hora a la que llega a puerto, donde lo recogen los propios investigadores.

El pescado destinado a este proyecto tendrá un lugar específico en la bodega del buque, ya que al contrario del que llega a las lonjas, no será eviscerado. Es precisamente en las vísceras donde se acumulan más parásitos, en caso de que los tenga. No obstante, se estudia el pez entero. «Lo fileteamos todo; el análisis es exhaustivo», afirma Ángel González, que añade que lo normal es que más del 90 % del pescado presente una musculatura perfecta. Igual que el resto de los científicos que participan en el trabajo, es especialmente cuidadoso con el lenguaje. «El de los parásitos es un tema muy sensible», subraya.

El proyecto, financiado por la Unión Europea, tiene una duración de tres años y cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros. El radio de acción elegido es el Atlántico y el Mediterráneo y el objetivo, una decena de especies, principalmente merluza, rape, chicharro, róbalo y bacaladilla. Todos los parásitos que encuentren en las toneladas de pescado que diseccionen en este tiempo serán bancarizadas. El acceso a esos datos será gratuito y podrá hacerse desde cualquier centro de investigación del mundo. Vigo será la ciudad a la que tendrán que volver la vista todos los científicos que necesiten muestras de parásitos presentes en el pescado.

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