«Nano», el mono escapista, vuelve a su jaula en A Madroa

Los monos de Vigozoo salen de su encierro una vez finalizadas las obras para que la fuga no se repita


Vigo / La Voz

Vigozoo recuperó ayer a una de sus estrellas. Desconocido para el gran público hasta el 26 de marzo, el mono Nano consiguió ese día pasar a los anales. Ni más ni menos que ser el primer animal del zoo vigués que logra escaparse del recinto. Bien es cierto que su fuga fue efímera, de unas pocas horas, pero eso no le resta mérito. Y para comprobarlo no hay más que observar la distancia que tuvo que saltar en plena Semana Santa; tanta, que ninguno de los responsables de la instalación pensó nunca que pudiera pasar.

En estas semanas en Vigozoo se han esforzado en encontrar una solución para que los monos puedan vivir en semilibertad en su recinto y, a la vez, que no exista la posibilidad de que lo abandonen a su gusto. Una vez resueltas, al mediodía de ayer los tres monos que han vivido este tiempo confinados en la caseta volvieron a disfrutar del aire libre.

Aire libre

Cuentan quienes los han visto que Nano y sus dos congéneres mostraron una gran alegría y estuvieron especialmente juguetones en estas primeras horas de vuelta a la normalidad.

Lo que más extrañó a sus cuidadores es que el mono que logró romper las medidas de seguridad fuera una animal nacido en Vigozoo y que nunca había salido de allí. Quizás por ello fue tan fácil localizarlo.

La fuga de Nano no fue ni mucho menos un secreto. Ocurrió el día de Martes Santo pasadas las cuatro de la tarde y por eso se sabe como ocurrió. Dos niños de Moaña, Mateo y Jero, fueron testigos de como dio un gran saltó salvando así el foso de agua que supuestamente le impedía salir. Gracias a este vuelo pudo engancharse a la cristalera y a partir de ahí todo fue coser y cantar. Un pequeño brinco y estaba fuera.

Rápida captura

Su primera decisión fue subirse a un árbol y poco después salía sin problemas del recinto. Eso ya no lo vio nadie pues ambos niños y el resto de su grupo familiar acudieron a las taquillas a dar la voz de alarma.

De inmediato el personal de Vigozoo, reforzado por agentes de la Policía Local, inició su búsqueda por todo el perímetro del zoológico. Una labor ingente habida cuenta su tamaño y la lluvia torrencial que cayó esa tarde sobre Vigo.

El dispositivo de búsqueda contó con la colaboración providencial de una vecina de Candeán que, mientras paseaba a su perra, se topó con el mono junto a la vecina Protectora de Animales. Incrédula, dio el aviso y un rato después cuidadores y agentes lo localizaban en las inmediaciones. Un dardo anestesiante hizo el resto y al filo de las ocho de la tarde Nano regresaba, aturdido, a lugar que siempre fue su hogar y de donde es difícil que vuelva a salir. Para ello se han extremado las medidas de seguridad sin afectar a las condiciones de vida de todo el grupo de simios.

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