Unas cartas delataron al cómplice de «Spiderman» en 40 atracos

En un golpe maniató a tres empleados y les amenazó con cortarles los dedos


Vigo

El supuesto atracador J.M.R.S. fue juzgado esta mañana por dos asaltos a un depósito y otro a una gasolinera de Vigo a finales de agosto del 2009.

La policía siguió su pista gracias a unas cartas que se escribían ambos asaltantes, aunque bajo seudónimos. El juicio se ha celebrado esta mañana en el Penal número 2 de Vigo.

Los dos primeros golpes fueron en el depósito de Repsol de la avenida de Montecastelo, el primero con una catana en el 2008 y el segundo el 28 de agosto del 2009, y el asalto lo perpetró en Lavadores, un día después. Actuaba con un cómplice, conocido como Spiderman, e iban encapuchados, y armados con pistolas, una catana y cuchillo, y una recortada.

En el primer robo, maniataron a tres empleados, los encerraron y les dijeron: «Si no nos dais el dinero, os cortamos los dedos». Esperaron por un repartidor de butano que acababa de ingresar la recaudación en un banco y este tuvo que probar con recibos que no llevaba dinero. Al final, los asaltantes solo se llevaron 580 euros, así como el coche de un directivo, un móvil y un ordenador. En el segundo golpe, entraron con un coche en la estación de servicio de Lacadores y robaron a punta de pistola las carteras de recaudación de los empleados. «Nos apuntó con la pistola», relató una empleada.

Parte del botín, como el ordenador robado con el bastidor cambiado, lo vendió, supuestamente, en una tienda de segunda mano. Aquí habría un delito de receptación.

Negación

El acusado lo niega todo pero la Fiscalía pide un total de 18 años de cárcel aunque admite que sólo hay indicios contra él y no pruebas.

Fue identificado por la Policía Nacional tras la captura de su cómplice «Spiderman», al que vincularon con una serie de 40 asaltos en O Meixoeiro y Cabral en el 2008 y 2009. Los atracadores interceptaban a las víctimas cortándoles el paso con su coche. La policía también les atribuye un asalto frustrado a un vecino de O Covelo y un golpe una gasolinera de Paraños.

Unas cartas manuscritas de «Spiderman» pusieron a los agentes sobre la pista del sospechoso pues recomendaban al acusado que se deshiciese de una pistola de gas con fallos en la bombona, y así como un ordenador y una cadena del botín. La carta también dice que «si tu madre se entera de que ando con un compinche sabrá que necesariamente eres tú». También usaban un teléfono móvil que la policía rastreó. La caja de la pistola de gas apareció en un registro. También tenía una tarjeta de un coche robado.

La defensa dice que aunque Spiderman haya reconocido los hechos eso no implica al acusado, al que sólo incriminan unas cartas. Ve una interpretación interesada de las misivas sin la menor prueba. Pide la absolución.

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