Sestao vivió la fiesta de dos mil célticos en las gradas


El ascenso del Celta de 1987 es recordado como el más intenso de la historia del club. Sin duda como los protagonistas apuntan el hecho de que el equipo vigués se cruzase con el Deportivo en su grupo de la promoción le dio más alicientes. La Liga de los play off tenía dos grupos de seis equipos que peleaban por las tres plazas de ascenso. Subían los dos campeones de grupo y el mejor de los segundos. En el otro grupo ascendieron el Logroñés en el que jugaban el vigués Noly, y el ex entrenador céltico y deportivista, Miguel Ángel Lotina. El otro campeón fue el Valencia que dirigía Alfredo Di Stefano y en el que jugaba Quique Sánchez Flores.

El Celta llegó al último partido en Sestao sabiendo que le bastaba con no perder por dos goles de diferencia. Allí estuvo arropado por dos mil seguidores celestes. El marcador final fue de empate sin goles en Las Llanas ante un rival que dirigía en su primera temporada en los banquillos Javier Irureta.

El cuadro vigués había sufrido la noche anterior al partido una amenaza de bomba en su hotel de concentración que obligó al desalojo de las habitaciones en la madrugada previa al choque. Después la celebración fue extraordinaria con todo Vigo echado a la calle para celebrar el regreso a Primera de un equipo que había descendido en la temporada anterior. La emoción del play off convierte a esta forma de ascender, en más especial que a través de una liga.

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