Un chalé de bajo coste en Moaña para tiempos de crisis

La joven Sofía Portela se hace una casa de 117 metros por 100.000 euros


moaña / la voz

Bastante más barata que un piso y la mitad de un chalé sin demasiadas pretensiones. Es, dice el joven arquitecto moañés Roi Abal, una vivienda para tiempos de crisis.

Sofía Portela, una joven de 27 años que trabaja de administrativa, contactó con Abal, de su misma edad, que trabaja en el estudio vigués Pérez y Cominges Arquitectos, para que le diseñase un chalé en la finca que le dejan sus abuelos en el lugar de Broullón, a 500 metros del acceso al corredor de O Morrazo.

Las condiciones que le impuso es que no sobrepasase los 100.000 euros y que fuese cómodo y actual. El estudio le propuso un cubo de 7,66 metros de lado dividido en dos plantas. Son 117 metros cuadrados que podrían ampliarse en el futuro. «La casa tiene capacidad de reacción ante imprevistos. Puede crecer hacia abajo, hacia arriba o hacia los lados», afirma Abal.

A Sofía, al principio le chocó el cubo que le proponía el estudio, pero a medida que pasó el tiempo le fue gustando más y más. «Me imaginaba una casa tradicional, pero sí, cada día me gusta más», dice. Una constructora de Bueu, Liboreiro SL., aceptó hacerlo por ese precio e inició ya los trabajos. Si nada se tuerce, Sofía estrenará su chalé low cost con unas espléndidas vistas a la ría las próximas Navidades.

«Realmente, no necesito más, aunque en función de mi salario, tampoco puedo pedirlo», dice Sofía Portela. A la pregunta de si puede meterse en esa aventura un mileurista, responde que sí, siempre que tenga apoyo de su familia o de su pareja.

A ella, los abuelos le dejaron el solar, de 400 metros, cuyo valor supera el de la casa, y los padres le avalaron la hipoteca, que Sofía pagará durante los próximos 30 años en cuotas que le salen por menos que el alquiler del piso en el que pretendía independizarse. Fueron sus padres los que la animaron a hacerse la casa. «No tiene grandes pretensiones de espacio, pero sí de utilidad, durabilidad y comodidad», afirma Roi Abal. «Se pueden hacer cosas diferentes por menos dinero», añade.

«Más duradero»

El arquitecto moañés dice que a consecuencia de la crisis hay un cambio de mentalidad en los jóvenes. «Nos está llevando a pensar las cosas, en lo que de verdad tiene valor», asegura. «Antes muchos dedicaban gran parte de su sueldo a comprarse un coche, viajar o divertirse. Ahora apuestan por invertirlo en algo más duradero», insiste el arquitecto.

Sofía ratifica esta impresión de Abal. Dice que varios de sus amigos piensan, como ella, en hacerse una casa por un precio económico.

Un piso de 80 metros en Moaña ronda los 150.000 euros comprado en plano. Es el precio pactado por una amiga de Sofía hace un par de años en la nueva urbanización de A Xunqueira, en la que la promotora está levantando el primero de los edificios. Uno de segunda mano en la urbanización de O Rosal, de similares dimensiones, fue vendido recientemente por la misma cantidad. Sofía tendrá una casa de casi cuarenta metros cuadrados más por menos dinero. Ciertamente, no pagó el terreno. «No todo el mundo lo tiene», reconoce.

Su chalé será abierto en la planta baja, con cocina, sala, comedor y un baño; y con tres habitaciones y un segundo aseo en la primera. Será de hormigón visto y dos fachadas de ladrillo enfoscado y pintado. No lleva sótano, aunque se podría hacer en el futuro, ya que el cubo se posa sobre la cimentación.

«Es una vivienda de calidad limitada por un presupuesto ajustado. Es importante hablar de como empieza el proyecto: una chica joven que quiere independizarse en una época de crisis», dice el arquitecto.

La casa cuesta una tercera parte menos que un piso de ochenta metros vendido en plano

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