La Universidad despide a Betty León con una fiesta sorpresa


Creía la catedrática Betty León que ayer le esperaba una de esas sesudas sesiones científicas propias de su especialidad, la Física Aplicada, que compartiría, entre otros, con Valentín Guadeño, Joan Esteve, Javier Gil, Rosa Benavides y José Peleteiro. Y sí, allí estaban todos y muchos más, pero de lo que no sabía nada era de la sorpresa final que le habían preparado.

Porque acaba Betty de pasar a mejor vida, esa en la que la jubilación le permite a una disponer del tiempo a su antojo (a partir de ahora, cocina, violín y nietos vino a decir), y los compañeros consideraron que había que celebrarlo.

Hubo, pues, discursos cariñosos (en alguno no pudo contener las lágrimas, especialmente el que, vía vídeo, hizo Mariano Pérez Martínez), regalos (desde ayer el departamento de Física Aplicada lleva su nombre) y, al final, cuchipanda nocturna en el restaurante del Museo del Mar con menú bien marinero (empanada de merluza con grelos y piñones, filloas de marisco con salsa de erizos, lomo de dorada sobre arroz cremoso de setas...), y sobremesa interminable.

Quizá el nombre de Betty León no les suene. Es lo que tienen los investigadores que, recluidos en sus laboratorios y despachos, salen poco en la foto. Sin embargo, igual han sido beneficiarios directos o indirectos de su trabajo sin saberlo.

Me he tomado la molestia de echar un vistazo al hemerográfico y he descubierto que su nombre aparece asociado a asuntos tan variopintos como Proteus, el proyecto que nació con vocación de reutilizar los residuos y los recursos marinos, la coordinación del primer congreso nacional de cerámica que se celebró en Galicia, la solicitud de patente de un nuevo procedimiento para crear prótesis para dientes y huesos que producen menos rechazos, o la salvación de una joya escultórica del Renacimiento, el frisco de la catedral de Santiago, después de que el grupo de trabajo que hasta ahora capitaneaba ofreciera como solución el empleo de tecnología láser. Pues sí que se merece un poco de descanso.

No abandono la Universidad, donde ayer se produjo otra noticia de esas que hay que celebrar. La joven investigadora ponteareana Mónica Carrera ha vuelto a casa para recibir el Premio Provincial á Investigación. Lo de volver a casa es porque es una de esas tantas promesas que trabajan fuera, en este caso en el Institute of Molecular System Biology de Suiza.

La tesis doctoral que le valió el premio tiene uno de esos títulos imposibles de entender por un lego pero, en síntesis, tiene que ver con la aplicación de una novedosa metodología al estudio y análisis de los productos pesqueros.

Mónica aprovechó su estancia en Vigo para visitar el campus, donde afirmó que el premio «es un estímulo muy grande para seguir adelante». Dijo también que el objetivo que se ha marcado a corto plazo es rematar su formación en Suiza, desde donde observa con inquietud el recorte presupuestario en I+D, que considera «pan para hoy y hambre para mañana». Cree que tal como están las cosas, la fuga de cerebros es inevitable. Lo malo es que tiene razón.

El político con más carisma que ha tenido el Val Miñor (con permiso de «Chicho» Rodríguez Quintas) vuelve a casarse. Y no lo hará en Canarias, donde nació y, al parecer, reside Beatriz Peña, su joven novia (36 años), sino en el parador de Baiona. Ha elegido también alguien próximo, tanto en lo personal como en lo político, para que oficie la ceremonia: Manuel Vilar.

Ambos empezaron casi al mismo tiempo en la cosa pública, compartieron siglas (las populares) y, tras abandonarlas, capitanearon sendos proyectos independientes, en Nigrán Avelino y en Baiona Vilar. Tal vez de esa historia parelelo-coincidente trate el poema que ha preparado expresamente para el acto de esta tarde (18 horas) el oficiante.

Avelino Fernández se jubiló de la política (de momento) cuando cumplió los 60, hace tres años, para dedicarse intensamente a sus negocios, también inmobiliarios. Buena parte de ellos los tiene precisamente en Canarias donde, a la vista está, además de solares con posibilidades, volvió a descubrir el amor. Seguro que a la segunda va la vencida.

La cita (18.30 horas, Círculo Mercantil) la ha organizado la Asociación de Mulleres en Igualdade. Está dirigida a toda la población inmigrante de la ciudad. Habrá premio para los cuatro mejores postres.

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