Gavilanes en vuelo rasante entre Baiona y Mondariz

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

31 ago 2010 . Actualizado a las 11:35 h.

El primero en la bulliciosa Baiona y el segundo en el relajante Mondariz, pero ambos a poco más de 48 horas vista de regresar al plató de Gavilanes, esa historia televisiva en la que se reparten, casi a partes iguales, elevadas dosis de amores e intriga. Da la impresión de que los directores de series se los rifan. No hay más que echar un vistazo a sus currículos que, desde que se cruzaron por vez primera hace una década en Al salir de clase, no han hecho más que coincidir.

Lo que no compartían hasta ahora (que se sepa) es un devoción por el sur de la provincia de Pontevedra. Y es que mientras Rodolfo no perdona su escapada veraniega a Pías, territorio muy ligado a su infancia, ya que allí estaba (y está) la casa de sus abuelos, Baiona ha sido para Fernando todo un descubrimiento, en el que es muy posible que haya tenido algo que ver su compañera María Castro (Sin Tetas...), asidua de los veranos de la villa.

Rodolfo, en compañía de su novia, Xenia Tostado, se entregó sin miramientos a pasmar, cometido que tendría que subvencionar la Seguridad Social. El retiro antiestrés incluyó tratamientos balnearios a la carta, largos paseos por las orillas del Tea, uno de los lugares de juego habituales en su infancia, comidas en familia y algún partidillo con su hijo Daniel, una promesa del tenis. Fueron muchos los que le preguntaron por su padre, Sancho Gracia, que se está recuperando de una recaída en su lucha contra el cáncer.