Lois Patiño regresa al festival de cine Documenta Madrid


Un anciano con demencia senil se va quedando sin recuerdos. Su identidad se desvanece con ellos. En su agonía, la memoria fluye entre las leyes del sueño, el recuerdo y el delirio. Entre estos fragmentos, ya al final de su vida, trata de recordar quién es. Sobre esta historia, Lois Patiño (Vigo, 1983), construye su última película, Recordando los rostros de la muerte , que forma parte de la Sección Oficial del festival de cine de no-ficción Documenta Madrid, que se celebra desde mañana al 16 de mayo.

«Trata de la vida y de la muerte, de la memoria y de su pérdida. Es una película bastante autobiográfica», reconoce el autor. El hombre que aparece en su lecho de muerte en las imágenes es su tío abuelo, y también aparecen sus dos abuelos, varios primos y otros parientes suyos. Como la estructura del filme se articula en torno a las imágenes del anciano y la «puesta en escena» de sus recuerdos, Patiño utiliza su archivo personal de evocaciones para repasar algunos momentos de su vida.

Japón, Gomesende o Vigo

Así, el artista «tira» de su propia vida: grabaciones caseras, comidas familiares o viajes a lugares tan diversos como Japón, Tailandia, Cuba o Escocia, la aldea de su abuelo, Gomesende, y por supuesto, Vigo. Aunque se crió prácticamente en Madrid, Lois Patiño está íntimamente ligado a Vigo, su ciudad de nacimiento, que visita con frecuencia además de seguir sin perdonar los tres largos meses de verano entre los suyos.

El hijo de la pareja de artistas gallegos de consolidada trayectoria, Antón Patiño y Menchu Lamas, tenía todas las papeletas para encauzar su carrera por los cenagosos caminos de la inventiva estética. «Evidentemente, he recibido una educación muy pegada a la cultura y el arte, pero aún así, cuando terminé los estudios secundarios me matriculé en Psicología, aunque no para dedicarme a ellos profesionalmente, sino porque siempre me han fascinado las enfermedades mentales y me apasiona la forma en la que los seres humanos nos construimos», cuenta. Al final, los genes actuaron de forma inevitable. Paralelamente, Lois empezó a asistir a talleres y cursos de artistas con Daniel Canogar de instalaciones; con José Luis Guerín de documentales o con Donald Kuspit sobre videoarte. También completó en Nueva York y Berlín su formación en dirección de cine, y ha realizado varias exposiciones de fotografía y videoinstalaciones.

Cineasta y artista

Patiño no se considera un director de cine al uso porque su personal forma de mirar transforma sus piezas en algo más cercano a la creación, y aplica su faceta artística al oficio de cineasta: «De momento me siento muy realizado en ambas vertientes. De hecho, tengo otra versión de Recordando los rostros... para salas de exposiciones en la que se proyectan enfrentadas las imágenes del presente y las de la conciencia», comenta. Es la segunda vez que el autor Patiño es seleccionado en Documenta Madrid, donde en el 2008 estrenó su su primer largometraje, Profesor Tejero .

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