El mejor cortador de jamón se elige en Vigo


Vigo es desde ayer terreno neutral para los mejores cortadores de jamón de España. Por obra y gracia de Turismo Rías Baixas nos hemos convertido en sede del primer concurso nacional (oficial y reconocido por el Ministerio de Industria) de la especialidad. Trece profesionales llegados de los cuatro puntos cardinales del país, y vigilados de cerca por un jurado exigente, se afanaron en demostrar sus habilidades con el cuchillo jamonero: cinco gallegos, tres andaluces, un extremeño, dos madrileños, un salmantino y un asturiano.

Solo podían llegar seis a la final, así es que al jurado no le faltó trabajo. A la postre pasaron el corte (valga la redundancia) Raúl García (Ourense), Pedro José Pérez (Badajoz), Carlos Barriga (Madrid), Manuel Anselmo Pérez (Salamanca), Carlos Lorenzo (Pontevedra) y Carlos Martínez (Madrid).

Los encargados de poner nota fueron Amanda Sartier, Alba García, Emilio Jiménez, Santiago Gárate, José Manuel Orriols, Faustino Castilla y Benigno Campos. Este último, en capilla, ya que mañana (si el volcán islandés de nombre impronunciable no decide otra cosa), volará a Argentina, donde participará en la Feria del Libro de Buenos Aires (La Cocina de Larpeiros va por la edición número nueve).

El televisivo cocinero aprovechará el viaje para buscar raíces familiares. «Mi abuelo era bonaerense. Mi padre siempre me hablaba de él, así es que voy a tratar de descubrir de dónde vengo», me explicó mientras observaba las evoluciones de los concursantes.

Y nadie mejor que Sergio Carozo, director técnico del certamen, para descubrirme los mandamientos de un buen cortador de jamón. Pocos maestros tan cualificados como este alburquerqueño, que ha perdido la cuenta de las piezas que habrá convertido en lonchas: «Pues doce años, a unos 350 jamones por año...». Uff.

En resumidas cuentas, los mandamientos en cuestión son: estilo (nada de posturas inadecuadas ni indolentes), limpieza (tanto personal como de la zona de trabajo), rapidez (una hora y media por jamón es una buena marca), grosor y tamaño de la loncha (cuatro centímetros), y peso de la ración (100 gramos). Esta última cuestión podría parecer imposible de cumplir. Bueno, pues al menos cuatro de los concursantes clavaron el peso. Ni un gramo más ni uno menos que, obviamente, se penalizaba.

Los seis finalistas volverán a verse hoy las caras en la lucha por el primer puesto. El reto, el mismo de ayer, convertir en lonchas (entre 38 y 42 platos) el jamón que les toque en suerte. Lo único fijo es que todas las piezas son de Teruel. Que vaya si existe. Y si sabe.

La firma de diseño que capitanean los hermanos Soto (Patricia y Francisco) y los propietarios de la cafetería del edificio del Colegio de Arquitectos, los también hermanos May y Willy, hilvanaron el pasado 12 de marzo un proyecto que, un mes y cuatro días después, terminó viendo la luz. Consistió dicho proyecto en la elaboración de un mural textil. Contaron para ello con la complicidad de los clientes. Éstos pusieron los textos y los diseñadores las telas y la confección y distribución de los elementos.

En cierta forma como homenaje a Rogelio, padre de May y Willy, que se pasó media vida trabajando como cocinero en grandes barcos por todo el mundo, decidieron que los textos en cuestión fueran recetas. Cada cómplice (al final se apuntaron unos 60) aportó la suya. Muchas veces con mensaje incluido. Como la de los huevos encapotados con la que la madre de una de las espontáneas siempre la premiaba cuando se portaba muy bien, o como la del Cocido de ceros, el cuento que Guadalupe Piñera leía a sus hijos, o como aquella adivinanza sobre coles de Bruselas con respuesta con trampa: cien niños rubios y cuarenta morenos repartidos en varias aulas.

El divertido y colorista mural quedó colocado el pasado viernes ante la mirada, igual de divertida, de medio centenar de personas, la mayoría de ellas involucradas en el proceso por amor al arte y a los ideólogos del invento que, dicho sea de paso, mataron dos pájaros de un tiro. Y es que, además de darle otro aire estético al local han acabado con uno de sus problemas, la reverberación del sonido. Es lo que se llama belleza útil.

De los nervios está desde el viernes la presidenta de la Asociación de las Damas de la Concepción, Mercedes Suárez Llanos, por culpa de las cenizas del famoso volcán. Al final llegó a la conclusión de que lo que no puede ser, no puede ser. Y es que hoy tenía que celebrarse un concierto a beneficio de la causa que capitanea, que es la de tantas y tantas personas que pasan por serias dificultades económicas, pero ni los niños de la Fundación Yuri Rozum pueden salir de Rusia, ni el pianista puede hacer lo propio desde París.

Pero que no cunda el pánico. Después de hacer encaje de bolillos han podido posponer la actuación para el 4 de mayo. Me pide Mercedes que cuente que los que compraron entradas que las guarden porque les valen para ese día. Pues contado queda.

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