La policía recurre a las huellas dactilares para identificar al muerto por atropello

El Concello quiere que Fomento transfiera la avenida de Madrid para aumentar la seguridad en dicho vial


La identificación del joven atropellado en la avenida de Madrid el pasado sábado por la noche generó una gran confusión ya que el viandante, que acabó muriendo en el hospital, no llevaba documentación.

Gracias a la dactilografía, el chico, de 18 años, fue identificado ayer por la mañana por la policía como J.M.P.S. nacido en 1991 en Portugal y vecino de O Porriño.

El joven atravesó la avenida de Madrid a la altura del colegio Hogar de Caixanova cuando fue alcanzado por dos coches. El paseante cruzó por el paso de cebra pero no esperó a que se pusiese verde para él, según informó la policía local. El transeúnte fue alcanzado por un coche y un segundo vehículo le pasó por encima. Entonces fue cuando se produjo el susto. En el segundo vehículo viajaba una mujer que creyó que el chico era su hijo. Llevaba la misma cazadora, un teléfono móvil similar, que apareció en el escenario del atropello e incluso un piercing en el mismo lugar de la anatomía que exhibe su hijo. La fisonomía era además similar. Estas coincidencias unidas al gran nerviosismo y tensión del momento hicieron que la familia acudiese al Hospital Xeral para acompañar al joven que quedó ingresado en la UCI.

Sin embargo, durante las horas de vela en el hospital surgieron algunas dudas sobre si realmente el joven hospitalizado era su hijo o no. Un miembro de la familia encontró en el domicilio la cazadora del joven. Por tanto, no podía ser la misma que llevaba la víctima que estaba en el hospital. Una llamada al móvil de su hijo confirmó que, en realidad, el joven estaba durmiendo en casa de su amigo y que la persona que estaba hospitalizada y que acabó muriendo en la UCI era otro.

Mientras tanto, en otra familia de O Porriño no sabían nada de su hijo. La llamada de un familiar y el cotejo de las huellas dactilares permitió confirmar la identidad del desafortunado fallecido que, como otros miles de personas de su edad, sólo esperaba divertirse un sábado por la noche.

El lugar donde se produjo el atropello están densamente transitado. Los vehículos suelen circular por la avenida de Madrid a más de 50 kilómetros por hora, según reconocen fuentes de la policía local. Eso hace que atravesar el vial sea extremadamente peligroso. «Este joven se debió confiar y pensó que le daba tiempo de cruzar sin tener en cuenta la velocidad que llevan los coches en esa avenida.

A partes iguales

La policía responsabiliza de los atropellos a conductores y peatones a partes iguales. Lo indican las estadísticas. La falta de respeto por los peatones se observa en numerosos pasos de cebra. Para forzar a bajar la velocidad el Concello ha instalado numerosas bandas de goma y peraltes.

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