Una escritora novel se atreve con las FARC

El texto debut de esta viguesa de 18 años quedó finalista en un certamen nacional


Primer año de carrera y tarde antes de un examen. Raquel Mejuto González, de 18 años, repasa la materia que le entra en el examen de Álgebra. Aprovecha un descanso para consultar Internet y visita la web del premio Jordi Sierra i Fabra para jóvenes escritores, al que había presentado su primera novela. Los nervios del examen se van por un segundo y se queda en estado de shock cuando comprueba que su texto quedó tercer finalista del certamen, al que se habían presentado 80 obras de jóvenes de entre 14 y 18 años.

Raquel estudia Telecomunicaciones y escribe novelas en sus ratos libres. A todo el mundo le sorprende cuando se lo cuenta por primera vez. «A la gente no le cuadra que no haga una carrera de letras» reconoce esta viguesa, que desde siempre compaginó sin problemas su gusto por la lectura y la escritura con las ciencias e informática.

La novela Sin pausa la escribió como su propio título insinúa de un tirón. Tras los exámenes de Selectividad decidió dedicar el mes de julio para poder desarrollar la historia. Le quedaban meses para cumplir los 18 años y ser menor de edad era uno de los requisitos para poder presentarse al premio de Jordi Sierra, uno de sus autores favoritos.

Tenía una novela empezada pero decidió dejarla aparcada y apostar por una temática totalmente diferente, las vivencias de un español y un finlandés secuestrados por las FARC. «Me decidí por esta trama después de leer varias informaciones sobre Ingrid Bentacourt. Está ambientada en Colombia pero hay una parte, la protagonizada por niños, que está inspirada en una noticia que leí sobre la minas anti persona en la guerra de Camboya». Raquel reconoce que es una novela dura pero le reservó un final agridulce.

El jurado consideró que era la cuarta mejor de las obras presentadas. Raquel podrá acreditarlo con un escrito que le llegará en los próximos días y en el que figuran las valoraciones y puntuaciones de los miembros del jurado. Este informe le servirá de carta de presentación para conseguir que una editorial le publique la novela, algo que esta viguesa no descarta. Los finalistas tienen una recompensa más. El propio Jordi Sierra, impulsor del premio, les llamará para compartir sus impresiones sobre lo que han escrito.

Una vez finalizada su primera fase de exámenes universitarios, Laura se volverá a sentar en su ordenador para acabar con la novela que dejó a medias para escribir Sin pausa . En este caso no se va tan lejos y sitúa la trama en la Galicia del Prestige. El desastre medioambiental le servirá de hilo conductor para contar varias historias entrelazadas. Será, de nuevo, una novela dura y en una de las tramas Raquel incluso narrará un episodio de violencia de género.

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