Al margen del patronaje y el colorido, la vena creativa de la flamante Tesoira 2009 se hizo visible en la mezcla de materiales a la hora de enfrentarse a la confección.
20 nov 2009 . Actualizado a las 13:33 h.Y la protagonista de la fiesta (con permiso del invitado especial, José Castro), fue Rosa Martínez. La joven diseñadora viguesa se hizo con el primer premio del certamen, lo que la acredita como nuevo valor de la moda gallega. Rosa, que buscó inspiración en la cultura japonesa, no se complicó a la hora de bautizar su colección: Nipona. Afirma que eligió dicha temática tanto por su riqueza artesanal como por su unidad con la naturaleza. Al margen del patronaje y el colorido, la vena creativa de la flamante Tesoira 2009 se hizo visible en la mezcla de materiales a la hora de enfrentarse a la confección. En ese sentido, las telas comparten protagonismo con la madera, la cerámica o el cuero. También están presentes tradiciones como el origami, arte de origen nipón de plegado de papel (papiroflexia a este lado de los Pirineos) o los grabados. Junto a Rosa Martínez, completaron el podium de esta edición número 18 de Tesoira la rosaleira Victoria Estévez, segunda clasificada por su colección Baobabs, y la también viguesa Jessica Costas por sus Ratiñas de laboratorio. Además de los 3.000, 1.500 y 1.000 euros, respectivamente, que recibieron en metálico los tres, la Xunta, organizadora del certamen, les ofrece sendas becas de formación textil que realizarán con los diseñadores Cristobal Vidal, Pilar Bande y María Mariño. Curiosamente, Tesoira fue también en su día el trampolín de los dos primeros. Una de las novedades de esta edición de la mayoría de edad de Tesoira fue la concesión de sendas menciones de honor por parte de los patrocinadores: Caixanova, TVG y El Corte Inglés. La primera de ellas, a la colección más innovadora, fue para la monfortina Sandra López y sus Envolturas; la segunda, la más comunicativa, para el pontevedrés Antonio Santos, (The little bastard) único chico del grupo, y la tercera, la más creativa, para la protagonista de la velada, Rosa Martínez. Es el recorrido que hizo Aurora, la colección que ayer cerró el certamen y que lleva el sello inconfundible de José Castro. La presencia del multipremiado diseñador, que ejerce de cañicense las 24 horas del día, fue la otra novedad de la jornada. Según explicó Heriberto Otero, el hombre que comanda entre bambalinas la nave de Tesoira desde que echó a andar hace 18 años, «queríamos un compacto de moda y solo moda». Y eso fue lo que pudieron contemplar las personas que ayer abarrotaron el Centro Cultural. La presencia de José Castro fue un plus que los asistentes agradecieron. El Marchiñas pequeno, apelativo por el que es conocido en su Cañiza natal, no defraudó. Ni en lo profesional ni en lo personal. En lo primero, todavía recuerda el atracón de nervios que se pegó el año que ganó Tesoira, amén del medio millón de pesetas (aún circulaban las rubias) del premio que le permitió embarcarse en una colección. Respecto de lo segundo, espero con impaciencia el recorrido prometido por los escenarios de su infancia rodeado de familia -«no puede faltar mi hermana Fátima»- que, según confiesa, es el motor de su vida.