Gomorra ya está aquí

VIGO

Este fin de semana, no hace falta subir al Ifevi para ver caballos. El recinto ferial acoge una prueba hípica de la Copa del Mundo, versión invernal del ya clásico CSI Cotogrande, concurso de saltos internacional que lleva nombre de serie de forenses donde al asesino siempre se le pilla por los pelos.

En lugar del CSI, para ver equinos lo mejor es desplazarse a la playa de Area Fofa, en Nigrán, donde aún ayer lucía una estampa propia de Corrupción en Miami. Numeroso público se agolpaba para observar la retirada de la colosal planeadora de 18 metros de eslora, varada sobre la arena. Sus siete motores sumaban 2.100 caballos de potencia, una aberración diseñada para distribuir droga y reírse de la Policía, de la Guardia Civil y también del Servicio de Vigilancia Aduanera.

A la vista del artefacto, no es de extrañar que se desplome la asistencia a los cines. ¿Quién querría ver Gomorra, la película sobre la camorra napolitana, si los gallegos vivimos ya en algo semejante?

El pasado verano, la estampa turística de Galicia fue una planeadora en llamas en medio de la playa de A Lanzada. La foto periodística dio la vuelta al mundo. Y fueron muchos los visitantes que se retrataron junto a la embarcación, para presumir luego con los amigos de haber pasado las vacaciones en un lugar del lejano Noroeste habitado por una caterva de mafiosos.

Además de aquella ardiente estampa, durante los meses de julio y agosto fue constante el hallazgo de fardos de cocaína y de hachís en las playas gallegas. Y, desde entonces, hemos perdido la cuenta de las planeadoras que han sido halladas en la costa, abandonadas por los narcotraficantes.

Un estudio afirma que el 73 por ciento de las planeadoras se dedican a actividades ilegales. Solo una de cada cuatro se utiliza para el marisqueo, los deportes náuticos y el recreo.

Si estos datos los lees en Gomorra, el libro de Roberto Saviano, te llevas las manos a la cabeza. Pero es la triste realidad en la que vivimos. Décadas de investigaciones policiales, con la Operación Nécora incluida, no nos han liberado de una mafia que sigue cosida a las costuras de Galicia, sin que podamos precisar hasta dónde llega su poder ni qué tentáculos sociales y económicos mueven sus desproporcionados ingresos.

Así pues, aprovechando el buen tiempo, nada mejor este fin de semana que ir a Nigrán a ver caballos. Los de la planeadora más grande del mundo, convertida en atractivo turístico para un país que, por lo visto, ya se ha acostumbrado a esto. Gomorra ya está aquí.