Un corto vigués que pasó por Sitges

La comedia fantástica «Todo un personaxe» se exhibió el pasado fin de semana en el festival catalán, dentro de una de las secciones a concurso


Con su tercer cortometraje, el vigués Ángel Regueiro ha conseguido competir por primera vez en el Festival de Sitges. Todo un personaxe se exhibió el pasado sábado dentro de la categoría Brigadoon, excusa que permitió a este apasionado del audiovisual hacer una pequeña escapada a la ciudad catalana para disfrutar de los principales estrenos y compartir sala con la viuda de Kubrick.

Ángel se ha traído de Sitges un montón de recomendaciones para los apasionados del cine fantástico y de terror, y también una tendinitis en la pierna. La lesión no le impidió disfrutar de la exhibición de su cortometraje, que se proyectó el sábado por la tarde en una pequeña sala pero abarrotada.

Aunque ya había acudido en otras ocasiones al festival, éste era el primer año en el que su cortometraje entraba a concurso por lo que sólo tiene buenas palabras para su paso por el certamen. Pero, además, la cita le permitió vivir una experiencia inolvidable, ver la película 2001, una odisea en el espaci o en pantalla grande y compartiendo sala con el responsable de los efectos especiales y la viuda de Stanley Kubrick. «Es lo bueno de Sitges, que vas a ver una película y te puedes encontrar a los protagonistas o al director».

Quizás las ansias de sangre y vísceras de muchos seguidores del festival catalán no se saciaron con el film de este vigués porque de gore no tiene nada. Se trata más bien de una mezcla entre comedia y fantasía. «Siempre se me va la imaginación hacia el género de lo fantástico». Todo un personaxe narra como un funcionario de Correos recupera un libro que desvela el secreto que permite atrapar en los libros a los personajes de ficción. Para invertir el proceso, que se consigue a través de los rayos Ubre, el protagonista del cortometraje tiene que construir una máquina con la que consigue darles vida.

Además de en Sitges, el corto de este vigués también ha sido exhibido en el festival de Portovello en Londres, al que Ángel no pudo asistir por motivos laborales aunque, sin duda, le hubiese gustado.

Rodaje

Comenzó como un corto con bajo presupuesto pero poco a poco se fue complicando y al final contó con reparto profesional, productora y un presupuesto bastante más alto de lo estimado en un principio, por lo que incluso tuvieron que pedir una subvención. La escenografía se llevó parte del protagonismo ya que el corto, que dura 13 minutos, se rodó casi al completo en el interior de una nave industrial de Rebullón. Allí se montaron los sets que recrean el despacho de un detective, un laboratorio y una biblioteca. El único decorado real que sale en el corto es la antigua estafeta de Correos de O Calvario.

El rodaje se prolongó durante dos meses porque era difícil conseguir que todos los actores del elenco estuviesen disponibles. «Al trabajar con actores profesionales tenían sus compromisos y participaban en el corto como un favor personal por lo que teníamos que fijar los horarios de rodaje adaptándonos a sus otros proyectos».

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