Xosé Guillermo celebra sus 40 años de trayectoria artística en Vigo


La Casa das Artes será durante todo este mes la casa de Xosé Guillermo. El artista nacido en Carballo en 1947 pero vigués de adopción desde niño, acoge una exposición que recopila su trayectoria desde 1967 hasta casi anteayer. La muestra titulada Danza nos tempos está compuesta por una selección de 116 obras, 96 pinturas y 20 esculturas que permiten al espectador conocer el recorrido vital y plástico de este autor que más que seguir tendencias las ha ido inventando y reinventando cada día con numerosas iniciativas a pie de calle que le han acercado al público mientras otros se encerraban en mundos inexpugnables y casi siempre incomprensibles para el común de los mortales. Pintando sin parar, hasta en los calabozos. En los años 50 y 60, Xosé Guillermo está al lado de viejos maestros como Lugrís, Laxeiro o Sevillano, que apuntalan en el Elixio el oasis de creatividad que esta taberna viguesa supuso en el estéril panorama cultural local de la época. Como él mismo cuenta en retazos telegráficos de su autobiografía incompleta, Xosé Guillermo ha pasado por tantas etapas como estados de ánimo: «Castelos de área. Pintura ó ar libre. Esperpento Teatro Joven. Colectivas xuvenís. Beca da Deputación de Pontevedra. Primeira individual en Caixanova no 67. Kilómetro 0. Algúns museos. Café Gijón. Abandono de examen BB.AA. Espidos no Círculo de Belas Artes. Retratos nas Cuevas de Sésamo. O movemento no Zoológico. Expoño monotipos e óleos na Galería Toisón de Madrid e participo na Primeira Mostra da Praza da Princesa en Vigo, no 68». Lleva el arte allá donde va y cuando le toca hacer el servicio militar en Valencia monta el estudio en el calabozo de la Comandancia de Mariña. «Destérranme literalmente a unha patrulleira anana onde tamén monto o estudo», recuerda.

Aunque es un vigués arraigado, Xosé Guillermo es también un gran ciudadano del mundo con la inquietud de conocer tierras sin ponerse fronteras. Así, participó en la Mostra Nómada del Sáhara en 1991 que salió de Vigo itinerando por España. «Teño unha gran sorte -reconoce-. Puiden pintar nas cidades ensoñadas O Cairo, Damasco, Estambul, Bombai, Benarés, Calcuta, Fes, Orán, Tinduf, Dakar, País Dogón, México, A Habana, Bahía, Manaos...». Pero en Vigo también viajó creando mundos fantásticos con la Fundición Nautilus, taller libertario del que salieron brillantes trabajos creados con material de reciclaje como Azul marino en el callejón de Manuel Núñez, una Verde primavera plagada de insectos gigantes en el Casco Vello, Hipocampus en la Facultad de Ciencias do Mar o MareArte en el C.E.I.P. Ría de Vigo . Todo estos y mucho más se puede conocer a fondo de este singular personaje en la Casa das Artes hasta el 28 de septiembre. A Borja Alonso se le saltan las lágrimas en la tele. No es para menos. No sabemos si es peor enfrentarse a las víboras disfrazadas de periodistas del programa Dónde estás corazón jugando a ser policías en un interrogatorio, o a su propia peripecia vital en las páginas de sucesos en los últimos meses, con la rocambolesca historia de la compra venta de un coche en la que terminó con un tiro en la pierna. Lo cierto es que en la madrugada del viernes, el ex-Míster España vigués se puso a llorar como un niño después de que le pusieran unas imágenes de la «joya» de su padre contando trapos sucios de la relación paterno-filial. Al final, la Patiño y compañía se apiadaron de él y salió como un héroe triste de su comparecencia ante los jueces catódicos de las intimidades de las celebridades de pacotilla.

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