«No puedes ser conselleiro de Pesca sin haber vomitado por la borda»

S. Antón

Hablar de Enrique López Veiga es hablar del mar. Su infancia, su padre, sus estudios, sus vacaciones, su profesión, hasta su imagen desborda agua, como su rincón preferido, la playa de Panxón. En este lugar veraneaba con su familia de pequeño, cuando todo era distinto, más barato y aún existían dunas.

«Veníamos a la casa de don Salvador, al lado de Casa Eladio, había muy pocos chalés y veraneantes; recuerdo cuando las gamelas se varaban en la playa». Entonces salía al mar con los pescadores, remando como el que más, de ahí su afición por el remo, uno de sus deportes favoritos.

Su padre, gran nadador, le enseñó a bucear cuando todavía vestía de corto. Fue de los primeros en practicar la pesca submarina en Galicia. Comenzó pescando sollas con un tridente y anzuelos de congrio. «A partir de ahí surgió mi vinculación con el mar, empecé a conocerlo por los bajos fondos y aún conservo las actitudes de buceo, después hice pesca deportiva, no de centolla». Al pasar por la consellería lo abandonó, aunque no de forma definitiva, porque piensa retomarlo para disfrutar de nuevo, igual que disfruta con la vela, en la que muestra sus dotes de patrón de yate.

Sacar partido

A sus conocimientos y a sus nueve años de investigación pesquera le sacó partido durante su paso por la Consellería de Pesca. «No se puede ser conselleiro de Pesca sin vocación, sin que te guste el mar; no puedes serlo sin haber vomitado por la borda varias veces, porque es un mundo muy complejo y variado, te da mucha guerra; en la política aprovechas los conocimientos y la vocación».

López Veiga define a la gente del mar como «especial, muy competitiva, arriesgada y al borde de la legalidad, algo que va en la propia naturaleza». Todo eso y la gran variedad de problemas exige una atención que, a su juicio, si no te gusta, no lo puedes hacer bien. El ex conselleiro cree que en este aspecto se ha retrocedido y recuerda que en el actual gobierno bipartito de la Xunta nadie quería esa consellería, todos preferían temas como medio ambiente o medio rural.

Tal vez en ello tenga mucho que ver la necesidad de contacto con la gente, «no se puede ser un estirado y estar en el despacho».

A esto se vienen a sumar los conocimientos técnicos y la complejidad de la pesca en Galicia, tanto profesional como artesanal. «Es como dedicarte a la vez al tendero de la esquina y a Inditex».

Otro de los grandes inconvenientes que echa atrás a muchos políticos a la hora de elegir ese departamento es su carácter comunitario, la necesidad de dominar idiomas. En este caso no valen traductores, la relación tiene que ser directa si se quieren conseguir resultados.

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