03 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
Los museos han dejado de serlo. Al menos algunos. La Fundación Serralves, en Oporto, es un ejemplo de esta teoría. Un centro que no solo almacena y exhibe arte, sino que estimula a la sociedad en la que se incrusta, la provoca, la motiva y la obliga a construir referentes culturales y sociales alternativos a los previstos. Un camino por el que también transita el Marco, ese museo que ya es una referencia para Vigo. Para Galicia.