Bajo Ulloa dirigirá el «coloquio na leira» de Cans


Los organizadores de la inminente cita de Cans trabajan contra reloj para cerrar todos los frentes. El penúltimo ha sido la confirmación de que Juanma Bajo Ulloa acepta el reto de llevar el timón del coloquio na leira, ese encuentro informal con el singular público del festival, que se incorporó el pasado año al programa y en el que no hay guión. Más que nada porque resultaría inútil. Lo único cierto es que la conversación, al menos de partida, va sobre el mundo del cine y todo lo que le rodea.

De la presentación del realizador vasco se encargará Manuel Manquiña, una de las estrellas de Airbag, aquella alocada película que le valió una nominación a los Goya y que precisamente dirigió Juanma. El coloquio, como su nombre indica, se realiza a cielo abierto en una de las leiras (la de Alicia para más señas) que circundan las impensables (para cualquier festival que no sea Cans) salas de proyección.

Dicen los organizadores que la parcela de Alicia es un espacio inmejorable como quedó demostrado en la pasada edición, que fue cuando otro Ulloa, en este caso Tristán, abrió la espita de los coloquios ante más de un centenar de fieles de Cans. Pretende ser esto un punto de encuentro con directores reconocidos que se identifican con un cine independiente y que arrancaron su carrera con la realización de cortometrajes. Es el caso de Bajo Ulloa, que en 1990 se hizo acreedor del primer Goya de la modalidad por El reino de Víctor.

La recibió ayer de manos de su presidenta, Esperanza Aguirre, en el transcurso de los actos celebrados con motivo del 2 de mayo. Con dicho galardón se le reconocía al presidente del consejo de administración de Zeltia su apuesta por la investigación y la innovación, que se traduce cada día en el trabajo de cuatro empresas punteras de los sectores químico y farmacéutico.

También se le ha reconocido la creación de 300 puestos de trabajo de alta cualificación en dichos sectores. Además de a José María Fernández de Sousa la Comunidad de Madrid premió ayer también, entre otros, a Miguel de la Quadra Salcedo, Ángel Nieto, Plácido Domingo o Manuel Santana.

El teniente de alcalde liberó ayer adrenalina a esgalla. Quedó nuevo. No hacía falta más que fijarse un poco en la cara de satisfacción que exhibía cuando se bajó del bólido que, durante cinco minutos, compartió con Juha. Después de docenas de derrapes y trompos en el circuito habilitado en el Ifevi una podría pensar que saldría lívido del coche, pero no. Todo lo contrario. Vino a decir que allí dentro no se notaba el movimiento.

Ahí debe de radicar la diferencia entre el común de los mortales y un hombre que ha sido cuatro veces campeón del mundo de rallys, además de ganar el Dakar de 1988. Desde que se retiró de la alta competición hace seis años, se dedica a realizar exhibiciones y pruebas como la que le ha traído estos días a Vigo. Seguro que hoy es la estrella del Salón del Automóvil.

Con todo, Santi Domínguez no quiso desaprovechar la ocasión de hacer patria. Así, dijo que aunque se lo había pasado muy bien con Juha Kankkunen, le gustaría que el ganador del show de esta tarde fuera un piloto gallego, es decir Meira. Menos mal que soñar no cuesta nada.

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