Lorenzo Almeida, que iba acompañado de su hijo de dos años, se llevó un gran susto cuando se anegó la cabina del elevador
27 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un susto no apto para claustrofóbicos. Dos vecinos que bajaron en ascensor a su garaje vieron aterrorizados cómo el agua invadía a borbotones la cabina del elevador. Fueron cinco minutos de angustia y nervios, apretando todos los botones y alarmas para que el motor del ascensor arrancase y los pusiese a salvo. Por su mente pasó el miedo a morir ahogados o electrocutados.
Lorenzo Almeida bajó en ascensor a las 7.30 horas de ayer al segundo sótano para sacar el coche del garaje e ir a trabajar. Llevaba en brazos a su hijo de dos años. Las cosas se torcieron cuando el elevador frenó bruscamente antes de tocar el fondo del hueco. «Es como el aparato si flotase sobre medio metro de agua», relata Lorenzo.
El vecino del número 101 de Camelias se llevó el susto de su vida cuando vio cómo se filtraba agua dentro del habitáculo del ascensor. La situación empeoró porque «las puertas se abrieron bruscamente y vi que estábamos a mitad de la parada». Inmediatamente, entró agua a borbotones dentro de la cabina. «La inundación me cubría hasta las rodillas», afirma el joven.
Este asegura que «mi hijo no se dio cuenta del peligro pero el susto me lo llevé yo porque pensé que podría morir electrocutado si el agua tocaba los cables». Desesperado, el vecino apretó los botones de los pisos y logró arrancar el motor hacia arriba. «Al llegar al quinto, el agua cayó al hueco. Deberían idear un sistema para evitar estas situaciones tan angustiosas», dijo.