Jóvenes talentos de la música «construyen» pozos de agua en África


Además de amansar las fieras, la música puede contribuir a ayudar a miles de personas a que su vida sea más fácil. Algo tan sencillo como abrir el grifo y que el agua brote es un sueño inalcanzable en los puntos del planeta menos favorecidos por el desarrollo.

Por eso, por ayudar a personas que tienen que andar decenas de kilómetros al día para conseguir un poco del líquido elemento, el guitarrista clásico David Russell y su mujer, María Jesús Rodríguez, decidieron montar una oenegé para realizar proyectos muy concretos en África: la construcción de pozos de agua. Ese es el espíritu que mueve a los Premios Honoríficos David Russell para jóvenes talentos que organiza el Conservatorio Profesional de Música de Vigo, y que desde hoy hasta el domingo celebran su tercera edición.

El certamen no es un concurso habitual destinado a premiar a los mejores intérpretes. También fomenta la solidaridad. En este caso, todos ganan. Los músicos y los africanos que se beneficiarán de la labor desarrollada por la oenegé de Russell y su esposa.

El concurso consiste en una serie de conciertos abiertos al público, tras los cuales un jurado entrega premios honoríficos a cuantos participantes considera con mérito de acuerdo con el talento demostrado. El jurado está presidido por el célebre guitarrista afincado en Nigrán y ganador de un premio Grammy en el 2005 por su disco Aire Latino.

Motivación

A los galardonados se les ofrece la grabación de un cedé (los elegidos en la pasada edición ya tienen su disco), becas, conciertos y bonos canjeables por material musical. Pero es que además de la motivación que esto supone para los participantes, hay otra más altruista, ya que los fondos recaudados en concepto de inscripción se destinan íntegramente a la oenegé del guitarrista escocés y su esposa, que es la que lleva el peso de la organización de esta oenegé tan poco común.

Según cuenta María Jesús, ellos sólo querían «llevar adelante un proyecto que pudieramos manejar nosotros mismos sin tener que desarrollar un complejo organigrama logístico que se nos escapara de las manos. Lo que hacemos es financiar proyectos de cooperación en colaboración con profesionales que trabajan a pie de campo en esos países».

Su único objetivo es la construcción de pozos, su única fuente de financiación son los premios musicales, el patrocinio del conservatorio vigués y los únicos socios son ellos mismos, que también aportan dinero a fondo perdido.

Cincuenta y un concursantes

El certamen musical alcanza este año su tercera edición y no para de crecer. Hay más concursantes y más instrumentos. Los participantes en el concurso son 51 niños y jóvenes procedentes España y Portugal, con edades comprendidas entre los 7 y los 23 años. Las especialidades serán acordeón, percusión, piano, violín, gaita, saxo, clarinete, flauta, guitarra, trompeta, fagot, trompa y canto y se llevarán a cabo en el auditorio del Conservatorio Profesional (en la calle Felipe Prósperi, paralela a La Florida).

Las audiciones son abiertas al público y se desarrollarán hoy, mañana y pasado desde las 10.15 a las 13 y de 17 a 20 horas, excepto el domingo, en que habrá una sesión única que comenzará a las 9 y finalizará a las 15 horas. El acto de clausura y la entrega de premios será el domingo a partir de las 19.30 horas.

Como cada participante aporta 50 euros de inscripción, hay más de 2.500 euros para la construcción de un pozo. Con las del año pasado ya hay uno funcionando en el Congo. Además han hecho otros dos en Zambia y Senegal y con el dinero del concurso de este año acabará saliendo agua en una aldea de Malawi.

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