Ana María aterriza en Vigo

La Mirilla


Vigo se había convertido hace tiempo (mucho antes de que sus fotografías en topless dieran la vuelta a España) en objeto de deseo para Ana María Ríos. Estaba convencida de que era la forma de crecer profesionalmente. Sólo necesitaba un empujón, amén de unos mínimos mimbres económicos, más que nada porque no se imaginaba su soñado local en otro emplazamiento que no fuera el cogollo de la ciudad.Los mimbres en cuestión llegaron con la venta del famoso reportaje fotográfico de Interviú y el periplo por unos cuantos platós televisivos, en tanto el empujón fue cosa de Unai y Bea, pareja que también eligió Cancún para su luna de miel y que, tras asistir a la detención de Ana María en el aeropuerto mexicano ante un atónito Marcos, optó por retrasar la vuelta para hacerle compañía. Ni que decir tiene que ambas parejas se hicieron amigos para siempre y se visitan con frecuencia. El pasado marzo se vieron en el País Vasco por última vez. «Es el mejor momento para que cumplas tu sueño», le aconsejó Unai. «Tienes razón», respondió ella. Y en cuanto regresó a Arcade se puso manos a la obra. En apenas una semana había firmado el contrato de alquiler. Y en el cogollo de Vigo, como ella quería. Tan en el cogollo como que la impresión óptica desde el gran ventanal que preside la estancia es que puede tocarse el Sireno con la mano con sólo estirarla. Ana María prefiere no hablar de dinero. Ni del que cobró de Interviú por el posado, ni del que cada mes tendrá que pagar al casero por los 80 metros cuadrados de local. Sólo da una pista, tanto un talón como el otro son bastante más modestos de lo que pueda parecer. Si ella lo dice...Una macrocomposición con cinco fotografías de Audrey Hepburn preside el flamante salón de peluquería (y estética). La elección (muy personal como toda la decoración presidida por los colores blanco y negro) tiene mucho que ver con sus cánones de belleza. Para Ana María es el ejemplo a seguir. Lo cierto es que en el capítulo báscula pocos gramos separan a la peluquera de la protagonista de Desayuno con diamantes. «La diferencia es que yo como demasiado», asegura cuando le recuerdo que Audrey era anoréxica.Ana María es consciente del interés mediático que suscita pero, si hemos de creerla (que la creemos), en el futuro sólo quiere ser famosa por su buen hacer con el peine y el secador. Recuerda que para eso dedicó cinco años a formarse en el Politécnico pontevedrés y que lo de Cancún y todo lo que, muy a su pesar, llevó aparejado, no ha sido más que un paréntesis en su vida. Ahora todos sus esfuerzos están centrados en mimar a las futuras clientas. Pues eso.Otro famoso que también hace tiempo que ha puesto sus ojos en Vigo es Jorge Javier Vázquez. Su objetivo en este caso no es montar una sucursal tomatera, sino disfrutar en buena compañía de una privacidad que no encuentra en otro lares, amén de que en otros lares tampoco tiene amigos tan especiales.Saben bien en el aeropuerto de Peinador de sus idas y venidas de fin de semana. El amor es lo que tiene, que no sabe de distancias. Tanto quiere estirar Jorge Javier sus estancias entre nosotros que cualquier lunes de estos igual Carmen Alcaide tiene que empezar sola solísima el Tomate. Ayer, sin ir más lejos, debido de llegar a los estudios de televisión con el tiempo justo para pasar por maquillaje y, si acaso, preguntar de qué iba el guión. Lo dicho, el amor. Que se lo pregunten si no a su colega y amigo Boris Izaguirre, que también se hartó (es un decir) de hacer escapadas a Vigo hasta que conquistó a su Rubén. Quién sabe si un día de estos Jorge Javier no se convierte en protagonista de su programa.

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