Los manifestantes recordaron a las empresas que están en situación de crisis y elevaron el tono de sus protestas frente a la precariedad de los contratos y a los recortes sociales
01 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El centro de gravedad ideológico de las reivindicaciones sindicales no se ha movido en tan solo un año («no a la precariedad ni a la represión sindical», «no a los recortes sociales» y sí con mayúsculas a la «dignidad profesional para todos»), al menos en Vigo, que sigue siendo la ciudad talismán para los trabajadores. De la ya vieja máxima «España va bien», se ha pasado al discurso «Vigo no llega a fin de mes». Este es el recorrido intelectual que hicieron ayer muchos novecientos y seiscientoseuristas , según se extrapola de los datos oficiales de la Xunta, y que brincaron en las calles de la ciudad defraudados por las exclusividades que genera el gran dinero. Las manifestaciones celebradas ayer en la ciudad pusieron de relevancia que empresas como Unipost, para la que CC. OO. pidió el cese del acoso laboral, o Seguimiento y Control, que dispone de las concesiones de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), son para los sindicatos peor que un dolor de muelas. Con todo, estas reivindicaciones no justifican las pintadas en fachadas de empresas y comercios que ayer hicieron aquí y allá un reducido grupo de manifestantes, que, en realidad, sólo demostraron ser niños inflados por la edad. Precisamente, respecto a la edad, no cabe duda de que esta ha subido. De hecho, las marchas de UGT y CC. OO, y CIG, así lo demuestran, con la infantería ya peinando canas, y castigando a los jóvenes a una segunda línea. Más recursos Lo que sí demostró a las claras la CIG en el Primero de Mayo en Vigo es que disponen de más poderío económico que hace dos años: Flamante camión nuevo, xantar y concierto multitudinario fin de fiesta en Castrelos. El caso es que, por esta y otras razones, el Día de los Trabajadores goza de buena salud, y que las personas lo utilizan para decir y gritar de su vida laboral en público lo que normalmente sólo confiesan en privado. Vigo respondió como ninguna otra ciudad gallega al llamamiento, aun cuando el cambio climático también haya afectado a las relaciones con la clase gobernante. Ahora también hace más calor. O, bueno, están más a gustito. En lo que sí hubo coincidencia a ambos lados del universo sindical, fue en la contratación de los equipos de sonido para que pudiesen oírse las alocuciones de los líderes sinsicales. Sonorizaciones Collazo es ya todo un clásico y ayer desplegó equipos seminuevos en las dos grandes marchas. En el caso de CC. OO. y UGT, la escenografía estaba estudiada, puesto que el secretario comarcal de CC. OO., José Cameselle, dio vertiginosamente paso (ante la amenaza de lluvia contundente) a José Antonio Gómez, secretario xeral de UGT de Galicia, y el secretario de UGT-Vigo, Santos Héctor, hizo lo propio con Xan María Castro, líder de CC. OO. de Galicia. Pudo deslucirse la jornada festiva, pero salvo unas gotas que cayeron sobre las doce y media, las marchas y los discursos salieron totalmente airosos.