José María Seoane triunfó en el cine y el teatro en España

Memoria de Vigo El actor vigués, vinculado al grupo Martín Códax, rodó veinte películas


En 1947 José María Seoane conseguía el premio Cec por el filme «Mariona Rebull», rodado el año anterior. El mismo año del galardón participaba en otra película, «Don Quijote de la Mancha», personaje éste interpretado por Rafael Rivelles, a las órdenes de Rafael Gil, director épico del cine español de postguerra. El reparto de aquella obra contaba con lo mejorcito de entonces, desde Fernando Rey a Manolo Morán, pasando por María Asquerino, Eduardo Fajardo, Julia Caba Alba, Guiillermo Marín, incluso una todavía joven Sara Montiel y entre otros, en el papel de Cardenio, una vez más Seoane. Con protagonismo intervendría nuestro personaje, al año siguiente, en «El curioso impertinente», película dirigida por Flavio Calzavara, en la que le acompañaría un elenco de primera: Aurora Bautista, Roberto Rey y Rosita Yarza; película ésta, dicho sea de paso, de las peor valoradas en la filmografía de José María Seoane, que incluye una veintena de títulos y se extendió en el tiempo, hasta donde sabemos, entre 1941 y 1972. José María Seoane era hijo de un sastre vigués de su mismo nombre, nacido en 1913, según figura en algún padrón municipal. En Vigo fue el mejor actor aficionado de su tiempo, entre los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Naturalmente no podía vivir de la escena, por lo que ingresó en el Ayuntamiento en marzo de 1932, como auxiliar de Beneficencia. Luego escalaría puestos, ya por concurso, hasta terminar en 1940 en el Servicio de Aguas, como oficial segundo. Entonces pidió la excedencia para servir a la administración del Estado, lo que probablemente le permitió vivir en los primeros tiempos en Madrid, donde probó la aventura del mundo de la farándula. En su trabajo actoral en Vigo, donde descolló especialmente Seoane fue en la agrupación Martín Códax. Pasaba por ser su protector personal el cura Reisiño, monseñor Álvarez Martínez, fundador de aquella entidad, que contaba con biblioteca e incluso una publicación. En el grupo, del que Seoane fue también director escénico durante varios años, formaban vigueses conocidos, entre ellas Angeles Méndez y otras mujeres de calidad artística como Conchita González de Vallejo y Olga Cancela, y entre los hombres, José Vázquez Fernández, el que fue popular radifonista, y José Varela Saavedra, por nombrar solamente a algunos de aquellos excelentes aficionados que llenaron la escena viguesa en tiempos remotos. El repertorio del grupo era variado y durante el franquismo incluyó en varias ocasiones piezas de José María Pemán, el escritor que aparece en la fotografía, en una visita a Vigo. Una de las obras que tuvo más éxito de aquel andaluz de tanta influencia durante la dictadura fue «Cisneros». En algunas ocasiones ofrecían también piezas de autores residentes en Vigo, caso de Angel Sevillano. Seoane, que murió en 1989, triunfaría también en el teatro en Madrid, muchas veces con Rosita Yarza, su esposa.

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