De la realidad a la recreación

La Mirilla Manuel Valcárcel y Ciuco Gutiérrez exponen en sendas muestras dos formas antagónicas de entender la fotografía


Manuel Valcárcel, un reportero gráfico monfortino de 31 años de edad, cogió su mochila y su cámara en noviembre del 2004 para recorrer durante algo más de un año los cinco continentes en busca de los pueblos nómadas del mundo. Fue una aventura, pero con objetivos programados, ya que el viaje formaba parte de un proyecto presentado previamente a la Fundación Caixa Galicia que apostó por el joven artista y patrocinó su recorrido en imágenes junto a las últimas comunidades no sedentarias del planeta. Los resultados están enmarcados colgados hasta el 16 de abril en la sede viguesa de la Fundación Caixa Galicia, iniciando una itinerancia que continuará hasta el 2007 por las principales ciudades gallegas. El material seleccionado se centra en las condiciones de vida de los pueblos pastores del Tibet, los tuaregs del sáhara argelino, los cíngaros rumanos, los Uros de Perú y los Pinj de Papúa Nueva Guinea. «El resultado ha sido muy superior a nuestras expectativas», comentaba la subdirectora de programación de la entidad, Rosario Sarmiento. La realización de esta actividad se engloba en la línea expositiva de producción propia que la Fundación Caixa Galicia viene desarrollando en los últimos años, apostando por las posibilidades de la fotografía documental como género. Paisajes mundanos y humanos como expresión del mundo interior La obra de Ciuco Gutiérrez (Torrelavega, 1956), que ayer inauguró en la galería Bacelos Esto es lo que hay , una muestran que es la antítesis del trabajo fotográfico de Valcárcel. Si el gallego tiene como modelo al ser humano en su propio ambiente, el cántabro tiene las fotografías en su cabeza. Él también retrata aldeas africanas, exploradores en el desierto o islas paradisiacas, pero para ello no necesita salir de su estudio porque las imágenes, siempre de colores vivos, recrean mundos que existen en la imaginación del autor, pero que son facilmente descifrables para el espectador que enseguida comparte su mirada.Desde el artificio, Gutiérrez construye con objetos cotidianos y contornos corporales, mundos tan reales como los de verdad. El artista ya expuso hace dos años en la sala viguesa junto a su colega Chema Madoz, al que le une una forma parecida de recrear el mundo con el objetivo. Ciuco, que estudió periodismo y dedicó parte de su tiempo a la comunicación (fue, por ejemplo, editor gráfico en la mítica revista Sur Express), está entregado desde hace años a la fotografía como forma de expresión. En 1990 ganó el premio Kodak con la serie Doce Asesinatos y un Suicidio .

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