UNA TERRIBLE enfermedad de la que parecía haberse recuperado ha privado a la diócesis de Tui-Vigo de uno de sus baluartes. Santiago Castro Lucini ha fallecido demasiado pronto, a los 62 años aunque, como asegura su brazo derecho, Angel Marzoa, Dios también quiere llevarse a su lado a curas que no son tan mayores. Nacido en Alcalá de Henares, Santiago Castro, era el sexto de una familia de ocho hermanos. El rector del seminario diocesano, se formó en el centro que dirigía. Después de ordenarse sacerdote se marchó de misionero a Perú, donde estuvo diez años en Abancay y Huancavelica. Fue uno de los pioneros de la reevangelización de los quechuas de los Andes, una zona con un clima extremo, situada a 3.500 metros de altura. Vivía en unos montes que, desde que los recorrió santo Toribio, en el siglo XVII, no habían sido prácticamente hollados por ningún otro misionero. De regreso a la diócesis de Tui-Vigo fue nombrado párroco de Gondomar y fundó la ONG Inti, que significa sol en quechua. Se trata de una oenegé que desde Vigo apoya muchos proyectos de desarrollo en la zona andina. Santiago Castro visitaba todos los años las tierras donde trabajó como misionero para impulsar y ver cómo evolucionaban los proyectos de cooperación de Inti. Hace cinco años el obispo la encomendó la tarea de dirigir el seminario de la avenida de Madrid donde se forman jóvenes que algún día abrazarán el sacerdocio y como él se dedicarán a predicar y ayudar a los más desfavorecidos. Desde hace tres años también era el párroco de la iglesia de San José Obrero y Santa Rita. Era de una de las cinco personas que formaba parte del Consejo Episcopal, que asesora al obispo.