«La globalización está encubierta por buenas palabras como democracia»

VIGO

Entrevista | Ramón Chao Rego

17 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Los periodistas gallegos afincados en Francia Ramón Chao e Ignacio Ramonet presentarán mañana en Vigo su libro Abecedario (subjetivo) de la globalización ". Ramón Chao advertía ayer de que en Francia hay huelga de controladores aéreos y está en peligro su presencia en la citada presentación. El libro cuenta también con 200 dibujos del pintor polaco Wozniak. -¿Cómo se plantearon este libro? -Es un abecedario, un pequeño diccionario donde se definen términos como altermundialización, Banco Mundial o se habla de personalidades como Michael Moore o Manu Chao. Hay como 120 entradas en las que desde un punto de vista subjetivo y parcial, es decir no imparcial, se explica lo que es este proceso. Está destinado a todo el mundo pero sobre todo a los jóvenes. Creo que es fácil de consultar y que no exige una lectura seguida. -¿Cuál es el término más odiosa que recogen? -Odiosos hay muchísimos, como guerra. Abordamos las guerras, como la de Irak, todo visto desde el lado al que nos ha llevado el neoliberalismo. Son guerras por el dominio del petróleo, por el dominio del dinero. -El factor económico siempre ha estado detrás de las guerras, ¿la de Irak se engloba de una forma más específica dentro de este proceso? -Hay que tener en cuenta que todo esto empieza con la emigración de los ingleses a América. Se instalaron allí, exterminaron a los aborígenes, anexionaron la mitad de México, lucharon contra España por Cuba, etc.. Después ya pasaron al resto del mundo. Es la continuación de un proceso que creo que en estas dimensiones empezó allí. -Pero, ¿algún aspecto positivo tendrá la globalización? -Tal como está llevado son todos negativos aunque la mundialización en abstracto es muy interesante, por ejemplo, la Internet, que es el símbolo de la mundialización. Ayer (por el lunes), estuve en una manifestación contra la extradición del escritor italiano Cesare Battisti y, gracias a Internet, nos reunimos en dos horas dos o tres mil personas. Claro que tiene grandes ventajas, por ejemplo, el reparto de bienes sería interesantísimo pero eso no se mundializa, se localiza y el mundo aporta a una sóla potencia sus riquezas. -¿Cuál fue el detonante inmediato de este proceso? -La caída de la Unión Soviética, porque antes había un equilibrio necesario, pero su desaparición permite que una sóla potencia se apodere del Universo, porque la expansión sigue ahora hacia Marte, Venus, etc. Y ya no es compartido. -¿No le da la impresión de que este proceso se inició sin que nos enterásemos? -Lo que creo que ocurrió es que hemos tomado conciencia tarde porque todo está encubierto por buenos sentimientos y buenas palabras como democracia. Es cierto que en muchísimos de estos países no hay democracia, tal como se entiende en Occidente, porque la democracia cubre todo el resto, se interviene en Irak porque no hay democracia, pero se les coge el petróleo. Sí, hemos estado engañados y dominados porque tienen una gran potencia militar. -¿Y enfrente quién está? -Creo que hubo un proceso que ha sido tomar conciencia de la situación y ha sido el primer movimiento de reacción. Ahora, hay que pasar a una etapa más positiva y más creativa. Por ejemplo, Atacc (colectivo del que él es miembro) ya ofrece algunas soluciones como es la aplicación de la tasa Tobbin. Si a todas las transacciones financieras se les aplicase el 0,5% se resolverían muchísimos problemas del mundo. Es una propuesta clara que muchos capitalistas empiezan a apoyar como una fórmula para salvar su neoliberalismo. Sí que hay propuestas concretas, pero un imperio como este no se tumba en veinte años, hay que ir pensando y haciendo ofertas. -Ya hablando de la redacción del libro, ¿se dividieron de alguna manera el trabajo? -Ignacio y yo hablamos todos los días por teléfono e íbamos repartiéndonos las entradas de forma aleatoria. El que aportó al libro seriedad y tecnicismo fue Ignacio, yo aporté está superficialidad literaria que realmente es muy conveniente en el libro porque no es nada austero. El responsable ideológico, aunque yo lo comparto por supuesto, fue Ignacio Ramonet.